sábado, 27 de junio de 2026

El “eterno retorno” de Nietzche

 



La obra del gran filósofo Friedrich Nietzche está impregnada de una fuerte energía escorpiana; tiene la intensidad y radicalidad de Plutón, e invita a intensos procesos de metamorfosis y transformación.

 

Sin embargo, Nietzche nació bajo el “equilibrado” signo de Libra… Bueno, en realidad sabemos que este arquetipo no tiene tanto equilibrio; lo busca, y le cuesta mantenerlo, y eso lo hace bastante “existencial”.

 

Ahora bien, en el caso de Nietzche, esa intensidad escorpiana la podemos descubrir si analizamos a fondo su carta astral, donde encontramos justamente una “oposición” de su Sol en Libra, con su Plutón en Aries; he allí el porqué el elemento escorpiano está tan marcado en su obra y en sus ideas.

 

Nietzche habla del “superhombre”, el ser humano forjador de su propio destino, y hace énfasis en la búsqueda de la individualidad, de la fortaleza interna que nos diferencie, para no formar parte del “rebaño”.

 

Esa influencia es la que plasmó Hermann Hesse en su novela “Demian”, donde aquellos que tenían la “señal” no se dejaban arrastrar por el “rebaño”, y forjaban su propio destino.

 

Allí está el elemento plutoniano, el “ave Fénix” que renace de sus cenizas, el pájaro que rompe el cascarón, que para nacer tiene que destruir un mundo…

 

Nietzche llamaba a romper esquemas, sus ideas generaron conmoción; al principio nadie leía sus libros, y paradójicamente después de su muerte, vino su “renacimiento” a través de su obra, que generó un gran impacto y marcó influencia en toda una generación.

 

Nietzche tuvo ideas que rompieron moldes y esquemas moralistas, se rebeló contra el conformismo, propuso que cada ser humano creara su “propia ley” su propia moral, y dejara de lado la obediencia ciega.

 

Aquí también estaba marcada fuertemente una influencia acuariana, libre pensadora, humanista, con una muy fuerte energía de Urano, y buscando en su carta encontramos otro aspecto astrológico muy intenso, otra “oposición”, en este caso de Mercurio en Libra, con Urano en Aries.

 

Tan fuerte fue este aspecto astrológico que lo llevó al final de su vida a la locura, pero antes, plasmó sus ideas de manera brillante y vanguardista, dejando una influencia muy marcada en aquellos que han decidido no formar parte de la masa, que buscan su verdadera individualidad.

 

Nietzche planteó la importancia de las decisiones que debemos tomar cada uno en nuestras vidas, porque esas decisiones marcarán nuestro destino, que habrá de repetirse eternamente, pues tendrá un “eterno retorno”.

 

En mitología, todo transcurre en forma circular, la historia se repite una y otra vez; Nietzche consideraba que así es el destino humano, damos el primer paso y eso marcará un rumbo, y toda nuestra vida, una vez vivida, la volveremos a repetir una y otra vez, en un “eterno retorno”.

 

Y así funciona el universo: un eterno retorno, todo gira y gira, vivimos una realidad circular, vamos “avanzando”, y ¿hacia donde avanzamos?, hacia el camino del retorno, por eso el ave Fénix “renace”, para volver a morir y renacer por los siglos de los siglos…

 

Lic. Pedro González Silva / WhatsApp: +58 424 8015998 / Correo: starpetrvs@gmail.com

 

Ilustración:  Pedro González Rondón

 

domingo, 21 de junio de 2026

Ernesto Sabato y la esencia solar

 


 

En Astrología el Sol indica nuestra esencia, lo que en verdad somos, el camino que hemos de recorrer para conocernos a nosotros mismos, es nuestra alma, lo que somos cuando estamos solos y nadie nos ve, lo verdadero que hay en cada ser…

 

 

Llegar a la esencia es un largo camino, al que solo llegamos si realmente logramos un “despertar”. En este ciclo solar canceriano que acaba de iniciarse, y con el tema que estamos tocando, es oportuno citar a un gran escritor nacido bajo la franja zodiacal del cangrejo, como lo es Ernesto Sabato.

 

 

En su magistral novela “El Túnel”, llena de una impactante carga psíquico-emocional, hay un fragmento que destacamos en este espacio, pues nos da la idea que hemos señalado, en lo que respecta a la tarea de llegar a nuestra “esencia”, en ese despertar que nos permita atravesar ese túnel que nos conduzca a lo más profundo de nuestro ser.

 

 

Dice Juan Pablo Castel, artista plástico y personaje protagónico de “El Túnel”, al referirse a un cuadro suyo que formaba parte de una exposición en la que presentaba al público sus pinturas:

 

 

“… presenté un cuadro llamado Maternidad. Era por el estilo de muchos otros anteriores como dicen los críticos en su insoportable dialecto, era sólido, estaba bien arquitecturado. Tenía, en fin, los atributos que esos charlatanes encontraban siempre en mis telas, incluyendo ¨cierta cosa profundamente intelectual¨. Pero arriba, a la izquierda, a través de una ventanita, se veía una escena pequeña y remota: una mujer miraba al mar. Era una mujer que miraba como esperando algo, quizás algún llamado apagado y distante. La escena sugería, en mi opinión, una soledad ansiosa y absoluta”.

 

 

“Nadie se fijó en esta escena: pasaban la mirada por encima, como por algo secundario, probablemente decorativo. Con excepción de una sola persona, nadie pareció comprender que esa escena constituía algo esencial”.

 

 

Esa única persona que entendió la esencia de la pintura, se llamaba María Iribarne, el otro personaje en importancia de “El Túnel”, y con quien Juan Pablo Castel se obsesionó, generando una intensa trama. Pero no es la idea revelar aquí el desenlace, ni el argumento, sino llamar la atención sobre lo que provocó que Castel se “enganchara” con María, ella fue la única persona con la sensibilidad de descubrir la esencia oculta en “la ventanita” de su cuadro.

 

 

¿Cuántas personas hemos conocido a la que hayamos podido llegar a su esencia, y no a su máscara social? ¿Cuántas cosas hemos vivido sin llegar a entender su verdadero significado, y lo que representan en nuestras vidas?  ¿Hasta qué punto nos hemos quedado en la superficie? ¿Qué tanto, realmente, nos conocemos a nosotros mismos?

 

 

Son preguntas que si nos las hacemos, ya significan algo, una inquietud, un pequeño despertar, pero no suelen ser muchos los que se hagan este tipo de interrogantes, y menos, que hagan algún esfuerzo en descubrir esas respuestas, pero claro, hay un buen número que aunque es una gran minoría, viéndolos aisladamente son numerosos, y están regados por distintos lugares del mundo, y que poseen una “señal”, que los distingue energéticamente, y han emprendido ese camino por el túnel que los ha de llevar a su esencia, a su destino…

 

 

Lic. Pedro González Silva/ WhatsApp: +58 424 8015998/ Correo: starpetrvs@gmail.com

 

Ilustración: Pedro González Rondón

domingo, 14 de junio de 2026

El “agua cósmica” de Hermann Hesse





Dijo el gran escritor alemán Hermann Hesse en la introducción de su inolvidable novela “Demian”, que “cada ser humano no es tan sólo él mismo; es también el punto único, particularísimo, importante y siempre singular, en el que se cruzan los fenómenos del mundo sólo una vez de aquel modo y nunca más. Así, la historia de cada hombre es esencial, eterna y divina, y cada hombre, mientras vive en alguna parte y cumple la voluntad de la Naturaleza, es algo maravilloso y digno de toda atención”.

 

 

Eso que dijo Hesse, es, sin habérselo propuesto, la mejor descripción que pueda haberse hecho de lo que es una carta astral: “el punto único, particularísimo (…) en el que se cruzan los fenómenos del mundo, sólo una vez de aquel modo, y nunca más…”

 

 

Hesse nació bajo el signo de Cáncer, franja zodiacal que pertenece al elemento agua, de grandes turbulencias emocionales, que podemos percibir en la obra del gran escritor en forma muy marcada, especialmente en la citada novela “Demian”, como también en su célebre obra “El lobo estepario”.

 

 

Los signos de agua son los más “kármicos”, esto significa que son los más propensos a la búsqueda interna, a indagar en sus raíces, al desarrollo de la intuición y de la magia, los que afrontan más crisis existenciales y también los que finalmente logran la transmutación, por eso, en la parte de nuestra carta astral donde tengamos los signos de agua, es el área donde más tendremos que trabajar el mundo psíquico para despertar los poderes transformadores.

 

 

El agua en el lenguaje esotérico representa el subconsciente, esa parte interna de nuestra consciencia responsable de hacer realidad todo aquello que pensamos, bueno o malo; lo que nuestra mente consciente envía al subconsciente, éste último lo materializa.

 

 

Algo como esto, reflejó Hermann Hesse en “Demian”, cuando señaló que “para nacer hay que destruir un mundo”, y dejó entrever su lucha interior, cuando expresó que “tan solo quería intentar vivir aquello que brotaba espontáneamente de mí… ¿por qué había de serme tan difícil?”

 

 

El subconsciente tiene un gran poder creativo, pero obedece a las instrucciones del mundo consciente; por eso es tan importante mantener la conciencia clara, porque si dejamos al subconsciente “de su cuenta” perderemos el control de nuestras vidas.

 

 

Lic. Pedro González Silva/ WhatsApp: +58 424 8015998/ Correo: starpetrvs@gmail.com

 

Ilustración: Pedro González Rondón


domingo, 7 de junio de 2026

Energía geminiana de “La Divina Comedia”

 



El Sol transita por Géminis, buen momento para recordar al geminiano Dante Alighieri, autor del célebre poema épico “La Divina Comedia”.

 

 

Justo Géminis es el signo de los escritores, y en Dante, tales energías se manifestaron de manera brillante, y además, la peculiar energía de su planeta regente, encarnó uno de los mitos más célebres, como es el descenso de Hermes-Mercurio al Hades (Infierno), para buscar a Perséfone, la deidad raptada por Plutón.

 

 

La Divina Comedia narra el viaje del propio autor a través del Infierno, del Purgatorio y el Paraíso, simbolizando la búsqueda espiritual del ser humano.

 

 

En su obra, hace alegoría al descenso de Mercurio a ese Infierno, donde negoció con Plutón para que dejara salir a Perséfone al Olimpo; ella, hija de Zeus, tuvo la oportunidad de ir acompañada de Mercurio a pasar una temporada con su padre, y luego, escoltada de nuevo por el Dios-mensajero, regresar al Hades, junto a Plutón.

 

 

Dante Alighieri vivió un amor imposible y platónico, con una mujer a la que nunca se atrevió a hablarle, Beatriz, pero de quien escribió hermosos poemas. Su planeta Mercurio, aunque en el comunicativo Géminis, estaba escondido en el sector doceavo y además represado por Saturno, generando una timidez muy grande que lo alejó de su amada.

 

 

No obstante, volcó toda su maestría en la palabra escrita, convirtiéndose en un célebre poeta y escritor, cuya obra lo inmortalizó.

 

 

** Nuestro blog El Termómetro Zodiacal, cumple 19 años este 7 de junio. Salió a la luz por vez primera en el 2007, precisamente con el Sol transitando por Géminis.

 


** Lic. Pedro González Silva / WhatsApp: +58 4248015998 / correo: starpetrvs@gmail.com

 

** Ilustración: Pedro González Rondón