En Astrología el Sol indica nuestra esencia,
lo que en verdad somos, el camino que hemos de recorrer para conocernos a
nosotros mismos, es nuestra alma, lo que somos cuando estamos solos y nadie nos
ve, lo verdadero que hay en cada ser…
Llegar a la esencia es un largo camino, al
que solo llegamos si realmente logramos un “despertar”. En este ciclo solar
canceriano que acaba de iniciarse, y con el tema que estamos tocando, es
oportuno citar a un gran escritor nacido bajo la franja zodiacal del cangrejo,
como lo es Ernesto Sabato.
En su magistral novela “El Túnel”, llena de
una impactante carga psíquico-emocional, hay un fragmento que destacamos en
este espacio, pues nos da la idea que hemos señalado, en lo que respecta a la
tarea de llegar a nuestra “esencia”, en ese despertar que nos permita atravesar
ese túnel que nos conduzca a lo más profundo de nuestro ser.
Dice Juan Pablo Castel, artista plástico y personaje
protagónico de “El Túnel”, al referirse a un cuadro suyo que formaba parte de
una exposición en la que presentaba al público sus pinturas:
“… presenté un cuadro llamado Maternidad. Era
por el estilo de muchos otros anteriores como dicen los críticos en su insoportable
dialecto, era sólido, estaba bien arquitecturado. Tenía, en fin, los atributos
que esos charlatanes encontraban siempre en mis telas, incluyendo ¨cierta cosa
profundamente intelectual¨. Pero arriba, a la izquierda, a través de una
ventanita, se veía una escena pequeña y remota: una mujer miraba al mar. Era
una mujer que miraba como esperando algo, quizás algún llamado apagado y
distante. La escena sugería, en mi opinión, una soledad ansiosa y absoluta”.
“Nadie se fijó en esta escena: pasaban la
mirada por encima, como por algo secundario, probablemente decorativo. Con
excepción de una sola persona, nadie pareció comprender que esa escena
constituía algo esencial”.
Esa única persona que entendió la esencia de
la pintura, se llamaba María Iribarne, el otro personaje en importancia de “El
Túnel”, y con quien Juan Pablo Castel se obsesionó, generando una intensa trama.
Pero no es la idea revelar aquí el desenlace, ni el argumento, sino llamar la
atención sobre lo que provocó que Castel se “enganchara” con María, ella fue la
única persona con la sensibilidad de descubrir la esencia oculta en “la
ventanita” de su cuadro.
¿Cuántas personas hemos conocido a la que
hayamos podido llegar a su esencia, y no a su máscara social? ¿Cuántas cosas
hemos vivido sin llegar a entender su verdadero significado, y lo que
representan en nuestras vidas? ¿Hasta qué
punto nos hemos quedado en la superficie? ¿Qué tanto, realmente, nos conocemos
a nosotros mismos?
Son preguntas que si nos las hacemos, ya
significan algo, una inquietud, un pequeño despertar, pero no suelen ser muchos
los que se hagan este tipo de interrogantes, y menos, que hagan algún esfuerzo
en descubrir esas respuestas, pero claro, hay un buen número que aunque es una
gran minoría, viéndolos aisladamente son numerosos, y están regados por distintos
lugares del mundo, y que poseen una “señal”, que los distingue energéticamente,
y han emprendido ese camino por el túnel que los ha de llevar a su esencia, a
su destino…
Lic. Pedro González Silva/ WhatsApp: +58 424 8015998/
Correo: starpetrvs@gmail.com
Ilustración: Pedro González
Rondón

No hay comentarios:
Publicar un comentario