domingo, 21 de junio de 2026

Ernesto Sabato y la esencia solar

 


 

En Astrología el Sol indica nuestra esencia, lo que en verdad somos, el camino que hemos de recorrer para conocernos a nosotros mismos, es nuestra alma, lo que somos cuando estamos solos y nadie nos ve, lo verdadero que hay en cada ser…

 

 

Llegar a la esencia es un largo camino, al que solo llegamos si realmente logramos un “despertar”. En este ciclo solar canceriano que acaba de iniciarse, y con el tema que estamos tocando, es oportuno citar a un gran escritor nacido bajo la franja zodiacal del cangrejo, como lo es Ernesto Sabato.

 

 

En su magistral novela “El Túnel”, llena de una impactante carga psíquico-emocional, hay un fragmento que destacamos en este espacio, pues nos da la idea que hemos señalado, en lo que respecta a la tarea de llegar a nuestra “esencia”, en ese despertar que nos permita atravesar ese túnel que nos conduzca a lo más profundo de nuestro ser.

 

 

Dice Juan Pablo Castel, artista plástico y personaje protagónico de “El Túnel”, al referirse a un cuadro suyo que formaba parte de una exposición en la que presentaba al público sus pinturas:

 

 

“… presenté un cuadro llamado Maternidad. Era por el estilo de muchos otros anteriores como dicen los críticos en su insoportable dialecto, era sólido, estaba bien arquitecturado. Tenía, en fin, los atributos que esos charlatanes encontraban siempre en mis telas, incluyendo ¨cierta cosa profundamente intelectual¨. Pero arriba, a la izquierda, a través de una ventanita, se veía una escena pequeña y remota: una mujer miraba al mar. Era una mujer que miraba como esperando algo, quizás algún llamado apagado y distante. La escena sugería, en mi opinión, una soledad ansiosa y absoluta”.

 

 

“Nadie se fijó en esta escena: pasaban la mirada por encima, como por algo secundario, probablemente decorativo. Con excepción de una sola persona, nadie pareció comprender que esa escena constituía algo esencial”.

 

 

Esa única persona que entendió la esencia de la pintura, se llamaba María Iribarne, el otro personaje en importancia de “El Túnel”, y con quien Juan Pablo Castel se obsesionó, generando una intensa trama. Pero no es la idea revelar aquí el desenlace, ni el argumento, sino llamar la atención sobre lo que provocó que Castel se “enganchara” con María, ella fue la única persona con la sensibilidad de descubrir la esencia oculta en “la ventanita” de su cuadro.

 

 

¿Cuántas personas hemos conocido a la que hayamos podido llegar a su esencia, y no a su máscara social? ¿Cuántas cosas hemos vivido sin llegar a entender su verdadero significado, y lo que representan en nuestras vidas?  ¿Hasta qué punto nos hemos quedado en la superficie? ¿Qué tanto, realmente, nos conocemos a nosotros mismos?

 

 

Son preguntas que si nos las hacemos, ya significan algo, una inquietud, un pequeño despertar, pero no suelen ser muchos los que se hagan este tipo de interrogantes, y menos, que hagan algún esfuerzo en descubrir esas respuestas, pero claro, hay un buen número que aunque es una gran minoría, viéndolos aisladamente son numerosos, y están regados por distintos lugares del mundo, y que poseen una “señal”, que los distingue energéticamente, y han emprendido ese camino por el túnel que los ha de llevar a su esencia, a su destino…

 

 

Lic. Pedro González Silva/ WhatsApp: +58 424 8015998/ Correo: starpetrvs@gmail.com

 

Ilustración: Pedro González Rondón

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