domingo, 26 de enero de 2020

Alineación planetaria de largo alcance


En estos días estamos viviendo las influencias de una interesante alineación planetaria, de la que forman parte todos los planetas de la rueda zodiacal, y cuyos efectos se prolongarán hasta finales de julio.

La Luna, el astro que avanza más rápido en el zodíaco, estará atravesando por esta semana, dicha alineación planetaria, que se extiende desde Sagitario hasta Tauro, y luego estará unos días separada  de esta fila de planetas, hasta llegar a Escorpio, donde volverá a estar enlazada con esta alineación.

Veamos primero cómo estará formada esta alineación, desde el momento en que publico este artículo, 26 de enero, hasta el momento en que se rompe la cadena de planetas.

El 26 de enero la alineación está así: Marte en Sagitario; Júpiter, Saturno y Plutón en Capricornio; Sol, Mercurio y la Luna en Acuario; Venus y Neptuno en Piscis; Quirón en Aries, y Urano en Tauro.

La Luna entrará a Piscis en la noche del 26, y estará en este signo hasta el 29 de enero. Allí encontrará a Venus y Neptuno que estarán haciendo una poderosa conjunción el 27 de enero. Es poderosa porque Venus está exaltado, muy fuerte en Piscis, y junto a Neptuno, que es el regente de esta franja zodiacal, por lo cual las energías piscianas y venusinas estarán muy elevadas, y la Luna, también exaltada en Piscis, se sumará a esta conjunción el 28 de enero, llevando a un máximo nivel la sensibilidad y la psique colectiva.

El 29 de enero, la Luna llega a Aries y se une a Quirón, lo que puede favorecer un ánimo colectivo en el que se asumen retos que antes eran rehuidos. Es un tiempo propicio para sanar viejos comportamientos del pasado.

El 1 de febrero la Luna entrará a Tauro y hará conjunción con Urano, creando un clima propicio para que se produzcan hechos en forma repentina o sorpresiva. Luego, entre el 3 y el 5, la Luna en Géminis extiende la cadena planetaria, que queda conformada de la siguiente forma: Marte en Sagitario; Júpiter, Saturno y Plutón en Capricornio; Sol en Acuario, Mercurio recién entrado a Piscis acompaña a Neptuno y a Venus; Quirón en Aries, Urano en Tauro y la Luna en Géminis.

En la noche del 5 de febrero la Luna se desprende de la alineación y pasa a Cáncer, hasta que el 14 de febrero llega a Escorpio y vuelve a formar parte de la cadena, que para ese momento está así: la Luna en Escorpio; Marte en Sagitario; Júpiter, Saturno y Plutón en Capricornio; Sol en Acuario; Mercurio y Neptuno en Piscis; Venus en Aries que se sumó a Quirón en este signo; y Urano en Tauro, es decir, todos los astros de la rueda zodiacal, en fila, abarcando siete signos, más de la mitad del zodíaco.

Esta composición se mantendrá hasta el 15, pues el 16 la Luna llega a Sagitario y deja a Escorpio vacío; ese mismo día, Marte entra a Capricornio, y luego la Luna llegará a ese signo el 18 de febrero.

Para esa fecha, último día de esta alineación, la misma estará reducida a cinco signos, y en Capricornio habrá un “stellium”, muchos astros reunidos. Veamos: Luna, Marte, Júpiter, Saturno y Plutón en Capricornio; Sol en Acuario; Mercurio y Neptuno en Piscis; Quirón y Venus en Aries, y Urano en Tauro.

Dijimos que el 18 de febrero será el último día de la alineación planetaria, porque el 19 de febrero entra el Sol a Piscis, y rompe la cadena: por un lado quedan los astros que están en Capricornio, y por otra los que están en Piscis, Aries y Tauro, quedando Acuario vacío en el medio de estos dos grupos.

Sin embargo, la alineación revivirá entre 21 y 22 de febrero cuando la Luna transite por Acuario. Entonces la cadena estará formada así: Marte, Júpiter, Saturno y Plutón en Capricornio; Luna en Acuario; Mercurio (que por cierto estará retrógrado desde el 17 de febrero) y Neptuno en Piscis, Venus y Quirón en Aries y Urano en Tauro.

Del 23 de febrero en adelante, quedará definitivamente rota la alineación… ¿Dije definitivamente? Nooo… ¡Me equivoqué! ¡Esta alineación tiene más vidas que un gato! Mercurio, planeta que estará retrogradando desde el 17 febrero, regresará a Acuario el 4 de marzo, y “resucitará” esta cadena de astros, que estará formada de esta manera: Marte, Júpiter, Saturno y Plutón en Capricornio; Mercurio en Acuario; Sol y Neptuno en Piscis; Quirón en Aries y allí también Venus, quien un día después pasará a Tauro y estará junto a Urano.

Así estará la alineación hasta el 14 de marzo, cuando llegue la Luna a Sagitario y se enlace con el resto de los planetas en Capricornio, Acuario, Piscis, Aries y Tauro.

Y así esta “resurrección” de la alineación durará 12 días, pues el 16 de marzo, Mercurio (que dejará de retrogradar el 10 de marzo) entrará de nuevo a Piscis, dejando vacío a Acuario, por lo que se volverá a romper la cadena.

¡Ah! ¡Pero tampoco definitivamente! A la alineación todavía le queda vida. En primer lugar, la Luna pasará por Acuario del 19 al 21 de marzo, provocando una tercera activación de la cadena de planetas; luego sale la Luna de la franja acuariana y pasa a Piscis, quedando rota de nuevo la cadena, pero por muy breve tiempo.

Y es que el 22 de marzo, Saturno hará su primer ingreso a Acuario (después retrocederá, regresará a Capricornio y al avanzar volverá a Acuario a fines de año). Al entrar Saturno en Acuario, le da nueva y poderosa vida a esta alineación, que quedará formada de la siguiente manera: Júpiter, Marte y Plutón (que por esos días formarán una muy poderosa triple conjunción); Saturno en Acuario; Mercurio, Luna y Neptuno en Piscis; Sol recién llegado a Aries acompañando a Quirón; Venus y Urano en Tauro.

El 30 de marzo será un día muy importante dentro de esta alineación planetaria, pues estarán involucrados todos los astros del zodíaco en seis de los signos, es decir la mitad de la rueda zodiacal, y además, con unas conjunciones de gran alcance. Veamos: Júpiter y Plutón en conjunción en Capricornio (la primera de varias que tendrán durante el año); Marte, que llega a Acuario y hace una muy fuerte conjunción con Saturno en este signo; Mercurio y Neptuno en Piscis; Sol y Quirón en Aries, Venus y Urano en Tauro y la Luna en Géminis.

Aunque la Luna salga de Géminis y deje al signo vacío, en pocos días llega Venus a este signo, y así se mantiene la fila planetaria en seis signos: Capricornio, Acuario, Piscis, Aries, Tauro y Géminis… al momento de entrar Venus en Géminis, ya la Luna irá por Leo, así que no queda enganchada a la alineación.

Pasará un mes y todavía estará activa la alineación. Veamos cómo se encuentra el 1 de mayo: Júpiter y Plutón en Capricornio; Marte y Saturno en Acuario; Neptuno en Piscis; Quirón en Aries; Sol, Mercurio y Urano en Tauro (estarán haciendo una triple conjunción), y Venus en Géminis.

Y si vamos casi dos meses hacia adelante, veremos que para el 28 de junio, la alineación se mantiene, y está así: Júpiter y Plutón en Capricornio (haciendo su segunda gran conjunción); Saturno en Acuario; Neptuno en Piscis; Marte y Quirón en Aries; Urano en Tauro; Venus (que retrograda entre mayo y junio) en Géminis; Sol y Mercurio en Cáncer, es decir, la cadena se extiende a un total de 7 signos.

El primero de julio, tres astros muy importantes, rompen la cadena; en realidad el responsable del rompimiento es Saturno, que abandona Acuario y regresa a Capricornio para unirse a Plutón y Júpiter. Al estar Acuario vacío, la cadena queda disminuida con los otros astros en Piscis, Aries, Tauro, Géminis y Cáncer. Aunque más débil, todavía hay una alineación.

Será hacia el 7 de agosto cuando la alineación se fragmente; para ese entonces los planetas en Capricornio estarán por una parte; un grupo entre Piscis, Aries y Tauro, y otro grupo entre Cáncer y Leo.

Hemos podido ver que esta alineación planetaria es de muy largo alcance, y sus efectos serán intensos en esta primera mitad del año, pero sus consecuencias se pueden manifestar en todo el 2020.

En esta alineación hay varias cosas que considerar, como por ejemplo las grandes conjunciones de Júpiter y Plutón, por una parte, y Marte y Saturno por la otra, que pueden provocar los momentos de mayor contundencia en cuanto a eventos mundiales, aparte de lo que ya ha significado la conjunción de Saturno y Plutón, y lo que significará la de Saturno y Júpiter a fines de año.

Por otra parte, debido a lo largo de la duración de esta cadena planetaria, la Luna tendrá la oportunidad de pasar varias veces por el área donde está formada la alineación, activándola de manera intensa.

Los astros, cuando están alineados, amalgaman todas sus energías y provocan reacciones en cadena, con las características cruzadas de todos estos astros, por tanto generan eventos que marcan hitos históricos, fuera de lo común, trascendentes, lo cual refuerza la percepción que hemos expresado en otras ocasiones, de que 2020 será un año fuera de lo común, que puede dividir en un antes y un después la historia de la humanidad.   

¿QUÉ ES COSMOBIOLOGÍA?  

Cosmobiología es astrología científica.  Cuando decimos “científica” nos referimos a las técnicas astrológicas cuyos resultados son comprobables a través de la observación y experimentación, con las que se pueden hacer estadísticas acerca de los efectos que los planetas y sus ciclos, ejercen sobre el ser humano, tanto individual como colectivamente.

Se trata de la astrología tradicional que desde la antigüedad ha sido abordaba con profundos estudios e investigaciones que han permitido darle solidez profesional a esta disciplina ancestral, que en ocasiones es distorsionada con supercherías y superficialidades.

La astrología es la biología del cosmos, donde podemos comprobar que los ritmos del universo están entrelazados con los ritmos del ser humano, tanto en lo físico como psicológico, muy en concordancia con la célebre ley universal: “Como es arriba, es abajo”.

Y es que lo científico no le resta a la astrología su esencia espiritual, al contrario, nos permite constatar la existencia de una inteligencia universal, un Ser Superior. A través del estudio y la observación podemos ser testigos de la asombrosa sincronía del universo con el ser humano.

Este es el enfoque que tenemos en nuestro Instituto GEA, y que plasmamos en nuestros cursos profesionales de Cosmobiología, donde impartimos las enseñanzas de las técnicas astrológicas tradicionales, desde sus elementos básicos, hasta los más avanzados, a fin de graduar profesionales con una sólida formación, y no simples “horoscoperos”.

CURSOS DE COSMOBIOLOGÍA

Nuestra escuela GEA abrió inscripciones para el nuevo curso de Cosmobiología (astrología científica), tanto presencial en la isla de Margarita, Nueva Esparta, Venezuela, como a distancia a través de grupos de WhatsApp. Inicio: lunes 3 de febrero. Información e inscripciones: +58 4148206763.



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domingo, 19 de enero de 2020

Acuario llega “con todo”


El Sol entra a Acuario el lunes 20 de enero, a las 10:56 de la mañana, hora de Venezuela (14:56 hora universal), y estará en un contacto de mucha tensión (cuadratura) con Urano, precisamente el planeta que rige a Acuario, y que se encuentra transitando por Tauro.

Este contacto generará un ambiente de mucho dinamismo, con propensión a eventos repentinos, a situaciones fuera de lo común, y con cierta sensación de inestabilidad, donde cualquier cosa puede ocurrir.

Los dos astros que estarán en cuadratura (Urano y el Sol) estarán en una posición cósmica de debilidad, técnicamente el Sol en Acuario está en “exilio” y Urano en Tauro se encuentra en “caída”.

El Sol debilitado desfavorece a los liderazgos “mesíánicos” y personalistas, y coloca a los grupos, a las sociedades, por encima de un líder único; a su vez, Urano, que influye en los procesos de renovación y cambio, se encuentra en una posición donde encuentra fuertes resistencias, ya que Tauro, el signo donde se encuentra, no es proclive a los cambios y tiende a ser conservador.

A esto se le agrega que ambos astros en “cuadratura” generan posturas enfrentadas y discordantes que provocan situaciones de tensión y nerviosismo.

A los pocos días de entrar el Sol a Acuario, el 24 de enero a las 5:43 de la tarde, hora de Venezuela (21:43 hora universal) la Luna alcanzará al astro rey y se producirá la fase de Luna Nueva en el signo de Acuario, que de acuerdo a la tradición china, indica la llegada de un nuevo año astrológico (en esta ocasión el Año de la Rata).

Si bien una Luna Nueva marca un efecto mensual, en este caso, desde la perspectiva de la astrología china, el efecto del novilunio acuariano se extiende a todo un año; si lo vemos así, entonces tendremos 12 meses con la influencia de la cuadratura con Urano, pues la Luna Nueva (Sol y Luna unidos desde Acuario) estará a 90 grados de Urano en Tauro.

Por tanto, la influencia que describimos anteriormente de eventos sorpresivos, repentinos, y con cierto toque de inestabilidad, se extenderá durante todo 2020, y si unimos esta interpretación al evento astrológico de gran importancia que ocurrirá a fines de año (Júpiter y Saturno en conjunción, entrando juntos a Acuario), sin duda que el resultado que tendremos al concluir este 2020, será el de una gran renovación a fondo a nivel mundial, tanto en lo político, social, económico, institucional, etc.

La entrada del Sol a Acuario este 20 de enero, está acompañada de una configuración astral que augura grandes eventos y cambios en la humanidad, en este caso una gran alineación planetaria, formada en ese momento por la Luna y Marte en Sagitario, Júpiter, Plutón y Saturno en Capricornio, Sol y Mercurio en Acuario, Venus y Neptuno en Piscis. Allí se rompe la cadena porque en Aries no hay ningún astro, y luego queda Urano en Tauro, que aunque no forma parte de la alineación, estará “enganchado” con el Sol en una cuadratura, dando más fuerza a los efectos en cadena que puede generar esta fila de astros. Estemos pendientes.

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domingo, 12 de enero de 2020

Conjunción capricorniana histórica


La gran conjunción planetaria que está ocurriendo en Capricornio, promete marcar un antes y un después en la historia de la humanidad, y hacer del 2020, un año fuera de lo común.

Ya tenemos antecedentes históricos de los efectos de conjunciones de los planetas lentos (que son los que generan efectos más intensos a su paso) en la franja zodiacal capricorniana.

En 1989, la confluencia de Saturno, Urano y Neptuno en Capricornio, coincidió con la caída del Muro de Berlín, que mantenía dividida en dos a Alemania; luego, en el 90, se disolvió la Unión Soviética, mientras EEUU libraba una guerra contra Irak.

Este año 2020 comenzó con mucho movimiento, y sólo tenemos que seguir las noticias que están en pleno desarrollo, para darnos cuenta que tendremos un período anual fuera de lo común.

Acaba de ocurrir un eclipse de Luna el pasado 10 de enero, en Cáncer, justo frente a la gran conjunción que en estos momentos ocurre en Capricornio: Saturno y Plutón, con el agregado del Sol y Mercurio.

Estas grandes conjunciones suelen traer desequilibrios energéticos que generan sucesos fuera de lo común, que dejan huella, y que muchas veces provocan derrumbes de estructuras caducas y la construcción de nuevos modelos de sociedad.

Saturno y Plutón pueden provocar eventos económicos que muevan grandes capitales y signifiquen un reacomodo en las relaciones de poder entre las grandes potencias. El mundo petrolero estará especialmente influenciado y las finanzas públicas en los diversos países vivirán grandes reestructuraciones.

En estos primeros seis meses del año, será muy importante el papel que jueguen las masas populares en el mundo; la Luna eclipsada frente a la gran conjunción, puede generar un gran cambio en la psique colectiva, en sus hábitos y en sus reacciones; los efectos de este eclipse que acaba de ocurrir se harán sentir con fuerza, con el agregado de la influencia de Mercurio, que moviliza.

Luego vendrá el efecto de Júpiter, que ya está en Capricornio, pero al que todavía le faltan unos meses para alcanzar a Plutón y provocar una ola expansiva de todo lo que se estará generando en estos primeros seis meses…

** El gráfico astrológico muestra a la Luna desde Cáncer, al momento de su eclipsamiento, frente a la gran conjunción formada por el Sol, Mercurio, Saturno y Plutón en Capricornio.

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sábado, 14 de diciembre de 2019

2020: Nace una Nueva Era


El panorama que podemos apreciar, de acuerdo a las configuraciones planetarias que ocurrirán en el año 2020, es que se trata de un ciclo fuera de lo común, que puede marcar hitos históricos importantes y dividir la historia de la humanidad en un antes y un después. En todo caso, la tendencia a que ocurran hechos extraordinarios estará muy marcada.

Serán un año en el que los planetas Júpiter, Saturno y Plutón, tendrán un rol dominante y protagónico, y las conjunciones de estos tres astros marcarán el clima energético de todo el año, desde principio a fin, especialmente en el signo de Capricornio, aunque a finales de año cobrará también importancia la franja zodiacal de Acuario.

Las energías contrastantes de estos planetas estarán interactuando, y eso provocará que en el 2020 los hechos ocurran como si estuviéramos como en una montaña rusa, donde podemos empinarnos a altas cumbres y de pronto sentir que caemos en forma brusca; pero como en toda montaña rusa, no permaneceremos caídos, volveremos a subir…

Sin embargo, el posible desenlace, de acuerdo a lo que plantean los movimientos planetarios durante el año, nos hace pensar en grandes acuerdos entre factores de poder, el nacimiento de una nueva institucionalidad, el arribo a una situación de mayor estabilidad y equilibrio luego de fuertes turbulencias, donde podremos sentir aires de renovación, no en forma desordenada, sino producto de renovadas estructuras que pueden nacer con solidez.

Poco antes de que comience el nuevo año, el 26 de diciembre, un eclipse solar en Capricornio ocurrirá en conjunción con Júpiter en Capricornio, justo uno de los protagonistas del 2020, dando el empujón inicial a un ciclo donde el comportamiento de las masas populares y los liderazgos, vivirán procesos de intensas reestructuraciones en los primeros seis meses del año.

Enero estará signado por la gran conjunción de Saturno y Plutón en Capricornio, que puede traer unos meses de bastante restricción, donde todo aquello que represente el estatus, los factores que mantienen el control de las instituciones, pueden adoptar tu actitud más férrea e inflexible, pero precisamente esa inflexibilidad junto a una poderosa energía corrosiva que representa Plutón, puede traer en un momento dado una “implosión”. Cuando más fuerte aparezca una estructura que ya está caduca, puede ser el momento en que la misma se derrumbe sin previo aviso.

De este ciclo restrictivo que se puede sentir en lo económico, político, social, generado por esta conjunción de Saturno y Plutón, podemos pasar en poco tiempo a ciclos de grandes sacudidas; esas grandes “olas” expansivas que viviremos, y que pueden venir con agitación social, con raudales de recursos que aparecen de repente y que si bien pueden significar mayor dinero circulando, también pueden traernos más inflación. En cierta forma será un año algo “loco”, donde viviremos experiencias bipolares, con grandes depresiones y raudales de entusiasmo; la conjunción de Júpiter con Plutón en Capricornio tendrá tres momentos, que serán esos “picos” expansivos y agitados, en abril, junio y noviembre.

Mientras, Saturno habrá avanzado y llegará a Acuario en marzo, dando el clima energético propicio para ir avizorando las nuevas estructuras que irán a nacer posteriormente. Luego ese astro retrocederá, volverá a Capricornio, y en diciembre se encontrará en el último grado de ese signo con Júpiter, y ocurrirá un evento planetario fuera de lo común, pues Júpiter y Saturno entrarán casi al unísono a Acuario, donde se dará la conjunción exacta de estos dos colosos, y provocarán el gran “katum”  acuariano, una nueva era que nace.

A la unión de estos dos grandes planetas siempre le acompañan eventos mundiales que significan la apertura de un nuevo gran ciclo, es tiempo de fundar nuevos países, aprobar nuevas constituciones, nuevos andamiajes políticos y legales, y en Acuario, con Saturno en muy buen estado cósmico y Júpiter bastante cómodo, el tiempo es extraordinario para vivir un gran proceso de renovación y modernización que se plasme en hechos concretos, prácticos y tangibles.

** Nos vamos de vacaciones. Regresamos el 11 de enero. ¡Feliz Navidad y un gran año 2020!! Me despido con este viejo tema, que en 2020 estará vigente… óyelo aquí… https://youtu.be/MArn1Kwoyd0



domingo, 8 de diciembre de 2019

Júpiter en Capricornio para concretar proyectos


Recién entró Júpiter a Capricornio, y en este signo estará durante un año. La cualidades jupiterianas contrastan con las de la franja capricorniana, de manera que su naturaleza tendrá que acoplarse a un signo cuyas energías aparentemente le son contrarias.

Recordemos que Capricornio es regido por Saturno, y por lo tanto, Júpiter estará bajo el dominio del astro de los anillos.

Sin embargo, si vemos las cosas con un poco más de detenimiento, podremos encontrar que las energías de ambos astros son complementarias, más que antagónicas.

Es verdad que Júpiter tiende a la expansión, mientras que Saturno a la restricción, por tanto la tendencia expansiva jupiteriana se verá limitada al estar en un signo como Capricornio, bajo la influencia de Saturno.

Ello puede favorecer áreas como la administrativa y financiera, y traer un mayor orden, racionalidad y criterio, en el manejo de la economía a nivel global.

Júpiter se relaciona con el mundo de la ideas, ideologías, filosofía, espíritu de las leyes, la mente abstracta creativa, mientras que Saturno se relaciona con las estructuras, con la aplicación práctica y constructiva de toda idea, con la aplicación efectiva de las leyes, con la concreción de instituciones que provienen de una determinada concepción ideológica.

Con Júpiter y sin Saturno, nos quedaríamos en pura filosofía, ideas al aire que se van disipando o que quedan en libros que de vez en cuando alguien lee. Hace falta la praxis, la estructura, la concreción que pone Saturno, que a su vez necesita nutrirse de los conceptos jupiterianos para tener la materia prima de la estructura que luego formará.

Júpiter en Capricornio no es tiempo de lanzar nuevas ideas, nuevas corrientes de pensamiento ni concepciones filosóficas, nos trae un tiempo propicio para la concreción de las ideas que previamente han sido propuestas; es por tanto un tiempo de acción práctica, de ir al grano, de construir, edificar, hacer realidad proyectos.

domingo, 24 de noviembre de 2019

Sagitario activa tu espíritu de trascendencia


Ya el Sol entró en Sagitario y activó las cualidades esenciales de esta franja del zodíaco, que se asocia a los grandes ideales, la mente filosófica y el conocimiento superior.

La filosofía está definida como la ciencia que se ocupa de responder los grandes interrogantes de la humanidad, tales como el origen del universo o del hombre, el sentido de la vida, entre otros, con el fin de alcanzar la sabiduría.

Esta cualidad sagitariana implica un proceso de evolución espiritual en nuestras vidas, que evita quedarnos en un nivel de instintos básicos, ya que como humanos buscamos en algún momento trascender y conectarnos con el Ser Superior.

Asimismo, la cualidad sagitariana implica la actividad creativa de nuestra mente, que no se conforma con repetir lo que ve, sino que busca la manera de hacer cosas nuevas, que permite tener una visión de largo alcance, y demostrar así que realmente estamos hechos a imagen y semejanza de nuestro Creador, y por tanto tenemos el don de imaginar y llevar a concreción lo imaginado.

En este tiempo de Sagitario el momento es propicio, si así nos lo proponemos, de cultivar nuestros poderes creativos, en sintonía con la fuente de todo cuanto existe, con la “materia prima” del pensamiento, con Dios, y ampliar nuestra visión de las cosas, aquello que nos permita ver más allá, buscar lo trascendente de la vida, su verdadero sentido.

Por supuesto que para ello tiene que haber una intensión, un  propósito, un deseo. Podemos quedarnos en lo básico y con ello sólo recibiremos de Sagitario la energía elemental relacionada con su festividad, buen humor y espíritu aventurero, pero esto es apenas la superficie de este signo, que en su esencia más profunda nos permite alcanzar una amplia visión de la vida.

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sábado, 9 de noviembre de 2019

Astrología de procesos y no de resultados


El tema que voy a abordar puede ser algo delicado, pues tiene que ver con los pronósticos astrológicos, y puede haber quien sienta que me estoy refiriendo a alguien en particular, pero no es así; me voy a referir a los astrólogos en general, a todos, incluyéndome.

El énfasis que se da al tema de las predicciones, puede terminar provocando el descrédito de una disciplina que bien utilizada, muestra su efectividad.

El asunto es que al enfocarnos en posibles resultados a futuro, ocurren demasiados desaciertos. Si la astrología funcionara en esa tarea de pronosticar resultados, los astrólogos tendrían que acertar en el 100% de sus pronósticos.

En astrología el que alguien lleve un buen porcentaje de acertadas, pero digamos que ha fallado en un 30% de las ocasiones, no es algo bueno, es como si un médico se ufanara de haber operado exitosamente a un 70% de sus pacientes, y se le hayan muerto el restante 30%.

Si señalamos que determinado planeta trae un suceso, eso debería ocurrir porque sí, y no podemos luego, al no pasar lo esperado, empezar a hacer justificaciones.

Tampoco podemos dividir el asunto entre astrólogos buenos y malos, de acuerdo al número de sus aciertos, porque ningún astrólogo presenta un record de 100% de aciertos. Parafraseando a Jesús: El astrólogo que no se haya pelado en sus pronósticos, que tire la primera piedra.

¿Entonces, estoy queriendo decir que no funciona la astrología? Pues no. He comprobado que funciona, dependiendo del uso que se le dé. En alguna ocasión, para una ponencia en un congreso astrológico, mi colega Antonio Polito escribió un material en el que defendía una astrología enfocada hacia procesos, y no hacia resultados.

Precisamente, estudiando las posiciones planetarias, es posible determinar ambientes, tendencias, posibilidades, tanto en temas personales como colectivos, pero el asunto empieza a fallar cuando nos atrevemos a dar un posible resultado.

Por ejemplo, podemos orientar a alguien sobre posibles conflictos de pareja para que sea esta persona quien tome sus decisiones, pero no es igual a que le digamos a esa persona: “Te vas a divorciar”.

Asimismo, en lo colectivo, podemos prever cuando un ciclo político va a declinar o va a entrar en crisis, pero la cosa falla cuando decimos que en tal fecha va a caer el gobierno.

Si por ejemplo, se pudieran prever terremotos de manera exacta, bastaría con alertar el día, hora y el lugar en que va a ocurrir, y así evitaríamos grandes tragedias, pero no es igual a que alguien diga: “Viene un terremoto” y a los cinco meses, si ocurre alguno en algún lugar (lo cual no es nada extraordinario porque las zonas sísmicas siempre son proclives a temblores), esta persona diga: “Yo lo dije”.

Tal “pronosticadera” a diestra y siniestra va a terminar hundiendo la credibilidad en una disciplina que puede ser de gran utilidad para el ser humano, para conocerse mejor a sí mismo, para encontrar su propósito de vida, descubrir sus potencialidades y tomar decisiones de la mejor manera.

La tendencia a querer pronosticar es grande, pero he aprendido que el único que sabe lo que va a ocurrir es Dios.

En más de una ocasión hemos observado que se dan configuraciones astrales parecidas a otras que marcaron eventos del pasado, como por ejemplo, la caída de un dictador. Sin embargo, a pesar de darse el mismo aspecto planetario, no ocurre el mismo suceso.

Y es que tenemos que tomar en cuenta que la época no es la misma, y todos los astros no estarán ubicados jamás en la misma forma que en el pasado; asimismo, los personajes varían; el dictador del pasado no tiene la misma carta astral que uno del presente, y un líder democrático del pasado es distinto a uno actual, y así podemos seguir enumerando una serie de factores que varían, y que debemos tomar en cuenta.

Por lo tanto, el pronóstico astrológico hecho de esta forma, enfocado en un resultado específico, termina volviendo a la astrología en una actividad del azar, tal como el juego de “Quien quiere ser millonario”, cuando se acude al comodín del “50 y 50” para responder una pregunta.

Es por esto que prefiero utilizar el término “cosmobiología” para referirme a la astrología, porque si la vemos de esta manera y la estudiamos a profundidad y con un sentido de asesorar al ser humano, a guiarle en sus tendencias de vida respetando su libre albedrío, colocaremos el estudio de la influencia de los planetas, en un sitial en el que la astrología sea respetada como una profesión valiosa para la humanidad.

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