domingo, 23 de agosto de 2026

Rafael Cadenas, poesía para meditar

 



El gran poeta venezolano, Rafael Cadenas, ha convertido su poesía en un acto de meditar, en una búsqueda para lograr la paz y la conexión con el aquí y ahora, y una forma de transmutar su propia turbulencia interna, filtrando un torbellino emocional a través de una actitud contemplativa y serena que se manifiesta con brillo en su obra.

 

El poeta y escritor nacido en Barquisimeto, estado Lara, y que actualmente tiene 96 años de vida, nació bajo el signo de Aries, con Urano al lado de su Sol, que le da un temperamento nervioso y lo dota de gran originalidad y creatividad, favorable para romper esquemas y lugares comunes.

 

Estos astros los tiene en cuadratura, un aspecto de bastante tensión, con Plutón en Cáncer, que da a Cadenas un temperamento turbulento, profundo, proclive a fuertes crisis que lo pueden llevar a grandes transformaciones a lo largo de su vida.

 

Tal tendencia puede revelarse en su obra, donde pasó una etapa de angustias juveniles y luchas políticas que lo llevaron al destierro por un tiempo en Trinidad. En este período publicó “Cuadernos del destierro”, donde refleja su sentimiento de desarraigo y opresión política.

 

Perteneció al grupo literario Tabla Redonda, donde publicó una revista del mismo nombre en los años 60. De esa época data uno de sus poemas más célebres: “Derrota”, que en cierto modo refleja el estado de ánimo del autor en ese momento:

 

“Yo que no he tenido nunca un oficio

que ante todo competidor me he sentido débil

que perdí los mejores títulos para la vida

que apenas llego a un sitio ya quiero irme (creyendo que mudarme es una solución)

que he sido negado anticipadamente y escarnecido por los más aptos

que me arrimo a las paredes para no caer del todo…”

 

Ese estado de ánimo lo llevó seguramente a un trabajo de crecimiento interno, acercándose a experiencias místicas como el budismo zen, el Tao, y la literatura japonesa mística, como los haikús de autores como Matsuo Bassó y sus breves y filosóficos poemas.

 

Así realizó Cadenas un proceso transmutador, que lo llevó a explorar una poesía minimalista, esencial, con rechazo a lo retórico, contemplativa, antielocuente, y con el propósito de desmantelar las ilusiones del ego, con un estilo que huye de la excesiva decoración verbal y busca la precisión absoluta de la palabra., y la búsqueda del “ser”.

 

Así deriva en una poesía de contemplación pura que se refleja en sus obras “Intemperie” y “Amante”, además de su poemario de haikús “Sobre abierto”, y el libro “En torno a Basho y otros asuntos”.

 

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“ELLA NO BUSCA a alguien

y al encontrarlo se marcha”.

 

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“SI CALLAS

todavía te oyes tú,

el muy lleno,

que nada vales

(o sólo vales en tu errancia).”

 

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FLOR

“DESDE qué profundidad surges

como llama

para esconderla.”

 

///

 

El hecho de realizar una poesía minimalista, despojada de excesivos adornos, no significa pobreza de lenguaje, al contrario, es una demostración del dominio magistral que hace de las palabras, el dominio del idioma y su uso artístico, creativo.

 

Además, Rafael Cadenas también aportó una valiosa obra en defensa de nuestro idioma, mostrando su preocupación por la mala utilización del lenguaje en Venezuela. El libro titulado “En torno al lenguaje”, fue escrito hace ya bastantes años, y sin embargo tiene tal vigencia que parece haber sido escrito hoy mismo.

 

Cadenas expresa su preocupación por la pobreza en la utilización del idioma castellano en Venezuela, por la deformación de las palabras, y por el mal uso que hacen medios de comunicación como radio, TV y periódicos de nuestro idioma.

 

Y eso que cuando Cadenas escribió su libro, no se había desatado el “boom” de las redes, que van formando personas idiotizadas que sólo son capaces de ver imágenes y cada vez leen menos. Cadenas fue visionario cuando dijo en su obra que la tendencia era a que cada vez empeoraría la situación con el empobrecimiento de nuestro lenguaje.

 

Cadenas tiene su planeta Mercurio en Aries, por lo que sus procesos de comunicación y escritura tienen una gran energía impulsiva y entusiasta, además de decir verdades sin anestesia; su Venus en Tauro hace que sus búsquedas artísticas lo lleven a la serenidad y conexión con la realidad, y su misión de vida en Tauro ayuda a trascender turbulencias, en aras de lo sereno, lo natural, lo táctil.

 

Lic. Pedro González Silva / WhatsApp: +58 424 8015998 / Correo: starpetrvs@gmail.com

 

Ilustración:  Pedro González Rondón




domingo, 16 de agosto de 2026

“Morir y renacer” de Fiódor Dostoyevski


 


La carta astral del célebre escritor ruso Fiódor Dostoyevski, refleja de manera asombrosa su evolución personal a través de sus obras literarias. Nacido bajo el signo de Escorpio, su vida es fiel reflejo de las principales características de este arquetipo, que lo llevaron a “morir y renacer”, y tal destino quedó plasmado en sus novelas.

 

En los inicios de su quehacer como escritor, abrazó el romanticismo, y eso se reflejó en su célebre novela corta: “Noches blancas”, historia de un joven soñador (tal vez él mismo) que recorre solitario las calles de San Petersburgo.

 

La novela refleja el idealismo y la ensoñación del protagonista, la idealización del amor, el aislamiento y la soledad y la extrema sensibilidad, además de la evasión de la realidad, muy acordes con las configuraciones astrológicas que posee la carta natal de Dostoyevski: Venus, Neptuno y Urano en conjunción en su primera casa, indicando justamente el romanticismo exacerbado que se suma al potencial creativo y genialidad del escritor.

 

Sin embargo, una dura experiencia lo llevó a cambiar radicalmente la temática de su obra. Muy al estilo escorpiano tuvo una experiencia cercana a la muerte al ser apresado por órdenes del zar Nicolás I, y colocado frente a un pelotón de fusilamiento, por formar parte de un grupo literario que fue catalogado de “subversivo”. Al último minuto se le perdonó la condena, estando a punto de ser ejecutado.

 

Sin embargo, le tocó vivir cuatro años de presidio con trabajos forzados en Siberia, y convivir con delincuentes y asesinos durante ese tiempo, lo que influyó para que abandonara su estilo romántico y de ensoñación, y escribiera posteriormente obras que exploran al “hombre subterráneo”, y la cruda realidad social, especialmente desde una perspectiva psicológica, donde el castigo por delitos y depravaciones es interno y torturante, más allá de las penalidades legales.

 

Es así como el escritor, cuya casa 12 de los encierros y la 11 de la vida social, están en su signo solar Escorpio, le tocó vivir lo más oscuro de este arquetipo, el presidio, casi la muerte, y el entorno social más depravado, y Plutón, astro regente de Escorpio, posicionado en la tercera casa, la que tiene que ver justamente con la escritura, y allí, Plutón al lado de Quirón, el planeta de las experiencias dolorosas y a la vez, sanadoras.

 

Después de ese “morir y renacer", Fiódor Dostovevski cambió su forma de pensar sobre el exceso de ensoñación, considerando esto inconveniente, pues a su juicio destruye la capacidad del hombre para establecer una conexión real con el resto de la humanidad.

 

Sus novelas más célebres, después de su terrible experiencia en Siberia, son “Crimen y Castigo”, que narra la tortura psicológica de un asesino antes de pagar su condena, y “Los hermanos Karamasov”, donde se viven bajas pasiones, odios entre dos familias y se produce un “parricidio”. En ambas novelas se da un proceso de redención a través del dolor, muy acorde con la conjunción de Plutón y Quirón en la carta del gran escritor ruso.

 

Lic. Pedro González Silva / WhatsApp: +58 424 8015998 / Correo: starpetrvs@gmail.com

 

Ilustración:  Pedro González Rondón

sábado, 8 de agosto de 2026

Jorge Luis Borges, el brillo de la perfección


 

En la obra literaria de Jorge Luis Borges se plasman muy definidamente las características más esenciales de su signo solar, Virgo, como son la perfección en el lenguaje, y la minuciosidad de los detalles que lo llevan a desmenuzar un relato hasta sacarle el brillo de su erudición.

 

Virgo es un signo de humildad e introversión, pero en la carta astral del inmortal escritor argentino, el brillo de Leo sale a relucir de manera natural, sin rebusques ni aspavientos, como una joya de oro que reluce por sí misma.

 

En el mapa astrológico de Borge, la conjunción de Mercurio y Venus en Leo hacen una extraordinaria alquimia que se manifiesta en una obra que destaca. Podría decirse que la naturaleza presuntuosa de este signo queda impregnada en unos escritos que hacen gala de una asombrosa erudición que no se esfuerza en ocultar, y que lo pavonea en el arte de la escritura con toda naturalidad.

 

Es interesante destacar el estado cósmico de Mercurio en la carta de Borges, pues está “caído”, y justo el astro que tiene que ver con el lenguaje… Pues bien, esa posición astrológica se manifestaba con algunos problemas en su expresión verbal, cierta leve tartamudez, el miedo escénico o timidez, pero esa “caída” se tornaba en grandeza a la hora de escribir, en el dominio del lenguaje, y en su aguda creatividad.

 

Otra característica de su Mercurio “caído”, fue su tendencia a la polémica, a las opiniones filosas, sin anestesia y “políticamente incorrectas”. Le gustaba mucho, además, utilizar la ironía y el humor “picante”, muy seguramente gracias a la presencia de Júpiter en Escorpio dentro de su carta astral, en cuadratura con su Venus y Mercurio en Leo.

 

Particularmente, nos parecen extraordinarios sus relatos en los que habla de temas inexistentes con una maestría que los hace parecer reales, es como si diera una conferencia sobre un tema desfachatado y lo hace aparecer como si fuera real.

 

Por ejemplo, uno de sus cuentos, trata de un libro infinito, el cual, mientras es leído, va aumentando el número de sus páginas, a tal punto que si se intenta leer por segunda vez una misma hoja, no la vuelves a conseguir si ya has pasado la página, pues el libro va creciendo, nunca concluye; eso lo lleva en un momento dado a querer deshacerse del libro, al que empieza a considerar “diabólico”. El texto se titula “El libro de arena”.

 

Hay un relato de Borges que les dejaremos a continuación, breve y genial. Les invito a leerlo:

 

Del rigor en la ciencia

 

En aquel Imperio, el Arte de la Cartografía logró tal perfección que el mapa de una sola provincia ocupaba toda una ciudad, y el mapa del Imperio, toda una provincia. Con el tiempo, estos mapas desmesurados no satisficieron y los Colegios de Cartógrafos levantaron un Mapa del Imperio, que tenía el tamaño del Imperio y coincidía puntualmente con él. Menos adictas al estudio de la Cartografía, las generaciones siguientes entendieron que ese dilatado mapa era inútil y no sin impiedad lo entregaron a las inclemencias del Sol y de los inviernos. En los desiertos del Oeste perduran despedazadas ruinas del Mapa, habitadas por animales y por mendigos; en todo el país no hay otra reliquia de las Disciplinas Geográficas.

 

Lic. Pedro González Silva / WhatsApp: +58 424 8015998 / Correo: starpetrvs@gmail.com

 

Ilustración:  Pedro González Rondón

domingo, 2 de agosto de 2026

El “vacío” capricorniano de Murakami


 

Con Haruki Murakami encontramos la belleza literaria del “vacío”, y nos damos cuenta que ese vacío existencial que reflejan sus personajes, en realidad tienen una gran vida interior.

 

Hemos tenido la oportunidad de conocer un tanto la obra de este escritor japonés, nacido en Kioto, gracias al club de lectura al que estamos asistiendo en la isla de Margarita, Venezuela, auspiciado por la librería Tecnibooks, y coordinado por el excelente profesor Leopoldo Plaz.

 

Este autor combina historias surrealistas con temas cotidianos, donde el modo de vida contemporáneo deja traslucir ese “vacío”. Su novela más célebre se llama “Tokyo blues”, sin embargo, nos referiremos aquí a su libro de cuentos “Después del terremoto”, título por demás muy sensible para quienes vivimos en Venezuela.

 

Hemos tenido la oportunidad de leer y comentar en nuestro club, dos de los relatos del citado libro de Murakami: “Un ovni aterriza en Kushiro” y “Paisaje con plancha”. En ambos, hemos encontrado el factor común de personajes que están en una crítica etapa de sus vidas, donde la melancolía, la obstinación y el vacío se hacen presentes.

 

A la vez, estos personajes se interrelacionan con otros que llevan una vida relativamente tranquila, cómoda, y superficial. Aquí podemos ver dos tipos de “vacío”: el de seres que son vacíos, rutinarios, predecibles, y los que se sienten vacíos, un vacío existencial que en realidad encierra una gran vida interior.

 

Murakami nació bajo la influencia solar de un signo melancólico y solitario, como es Capricornio, de manera que es coherente esta energía con los temas que aborda, por lo menos con los que hemos podido conocer.

 

En su mapa astrológico, posee una cuadratura con Neptuno en Libra, que además de darle cualidades creativas extraordinarias, explica su tendencia a dejar finales algo confusos, que quedan abiertos a la imaginación del lector, además de abordar en ocasiones temas surrealistas.

 

La melancolía capricorniana es matizada con algo de humor, especialmente humor negro o sarcástico, gracias a la presencia de Júpiter cerca de su Sol natal.

 

Le podemos agregar su destreza literaria acentuada con Mercurio y Marte en Acuario (genialidad punzante, podríamos decir) y por otro lado la Luna junto a Urano en Géminis, escritura genial y a la vez emotiva.

 

Es interesante el título de la obra: “Después del terremoto”, porque se trata de una serie de relatos escritos, precisamente después de un gran sismo ocurrido en la ciudad japonesa de Kobe en 1995, donde pasó buena parte de su vida Murakami.

 

Ese terremoto ocurrió un 17 de enero, poco después del cumpleaños del escritor. La obra fue publicada por primera vez en el año 2000. Todos los cuentos hacen referencia al terremoto, pero en ninguno hay algún personaje que lo haya vivido directamente; sin embargo, las referencias al sismo denotan, de una u otra forma, la relación de un hecho trágico, con el estado anímico de los protagonistas.

 

Los relatos del citado libro son muy ágiles, de lectura fácil pero a la vez profunda, divertida en medio del drama de los personajes, con muchas pistas algo misteriosas que da pie a que el lector se haga muchas conjeturas, ideal para comentarlo en grupo, porque cada quien puede desarrollar una idea sobre ciertos elementos del relato que causan curiosidad y que no tienen una explicación directa.

 

Hakuri Murakami es un escritor que se lee fácil y a la vez un escritor que pone a pensar al lector, muy acorde con su Mercurio en Acuario.

 

 Lic. Pedro González Silva / WhatsApp: +58 424 8015998 / Correo: starpetrvs@gmail.com

 

Ilustración:  Pedro González Rondón

 

domingo, 26 de julio de 2026

El tránsito de Neptuno en “La Odisea”

 



En un anterior artículo, comentamos que el filósofo Friedrich Nietzche planteó la importancia de las decisiones que debemos tomar cada uno en nuestras vidas, porque esas decisiones marcarán nuestro destino, que habrá de repetirse por siempre, pues tendrá un “eterno retorno”.

 

Y señalamos que, en las historias mitológicas, todo transcurre en forma circular, la historia se repite una y otra vez, y así funciona el universo, todo gira, todo va en círculo, y la evolución se va dando en espiral, al igual que las galaxias.

 

Mencionamos “el eterno retorno”, para referirnos a la historia narrada en La Odisea, obra que data de 3000 años atrás, cuyo autor es Homero, y que actualmente ha tomado protagonismo, gracias a la recién estrenada película que protagoniza Matt Damon.

 

La figura mitológica relevante es el dios Poseidón (nombre original griego, que los romanos luego bautizaron como Neptuno).

 

En La Odisea, el argumento principal es el retorno del protagonista, Odiseo, a su reino, Itaca, luego de haber invadido Troya. La ida y el regreso traen consigo un intenso proceso de crecimiento interior del personaje, enfrentando duras pruebas en el camino de retorno.

 

El “eterno retorno” se da, pues vemos como una vez vence todos los obstáculos y regresa a Itaca para unirse a su amada Penélope, no concluye la historia, pues Odiseo decide partir de nuevo, esta vez con su pareja, y dejar el reino en manos de su hijo Telémaco.

 

Odiseo cumple un gran ciclo, la ida y el retorno, para volver a partir; su esposa, en un círculo más pequeño, también cumple el destino circular para sincronizarse con su amado: ella teje un manto, con la promesa de que, al concluirlo, se casará (ante la ausencia de Odiseo) con uno de sus pretendientes que ocupan su palacio, pero ella luego de tejer, desteje el manto y vuelve a comenzar, una y otra vez, dando tiempo a que se produzca el retorno de Odiseo.

 

Odiseo, en su recorrido, ha cometido varias faltas: la excesiva crueldad en Troya, atacar cuando ya estaba vencido al cíclope, hijo de Poseidón, entre otras cosas, desatando la furia del dios de los mares, que acabó con toda su tripulación, de manera que regresó solo a Itaca, luego de estar perdido en una isla, y desmemoriado, durante siete años.

 

En su retorno ha madurado, crecido espiritualmente, podríamos hacer la analogía con un tránsito astrológico de Neptuno, ha despertado de un sueño y lo ha hecho con una experiencia que lo llevó a crecer y evolucionar, a despojarse de su ego y encontrarse con su alma, su esencia.

 

Es interesante enlazar el comportamiento del Poseidón mitológico con el Neptuno astrológico (son la misma deidad, con nombre griego y romano, al igual que Odiseo es el nombre griego, y que los romanos llamaron Ulises).

 

Poseidón es un dios colérico, y si se le enfrentan y lo deshonran, si provocan su furia, genera grandes tormentas marítimas y terremotos, aunque con aquellos que lo veneran, los protege al navegar, calma las aguas y salva las embarcaciones.

 

Astrológicamente no se destaca el temperamento colérico de Poseidón, que sin embargo está latente en cualquier persona con influencia de Neptuno en su carta astral; se habla más de las cualidades místicas, evasivas y sutiles de este astro.

 

Esas cualidades del Neptuno astrológico están presentes en La Odisea: la evasión neptuniana se produce cuando pierde la memoria con una especie de loto que lo mantiene dopado (clara influencia neptuniana)

 

Su mundo subconsciente permanece muy activo, tratando recordar, recibiendo los consejos de la diosa Atenea y de la ninfa Calypso; ya había hecho un duro esfuerzo para evitar caer en la influencia de los “cantos de sirena”, algo así como un síndrome de abstinencia, es decir, todo un proceso neptuniano de crecimiento interior y místico, que también se evidencia al esconderse en un manto y pasar como mendigo, en su retorno a Itaca. El ego ha quedado disuelto, ya no necesita ser el Rey…

 

Lic. Pedro González Silva / WhatsApp: +58 424 8015998 / Correo: starpetrvs@gmail.com

 

Ilustración:  Pedro González Rondón


domingo, 19 de julio de 2026

André Barbault renace de su “cesta”

 



 André Barbault, destacado astrólogo francés, fallecido a los 98 años en 2019, renace cual ave Fénix, gracias a sus investigaciones, en las cuales tiempo atrás pronosticó sucesos para estas fechas, debido a la gran configuración cósmica que notó se formaría en el cielo, y analizó con profundidad.

 

Ya había pronosticado los sucesos que provocaron la caída del Muro de Berlín y la disolución de la Unión Soviética, e igualmente previó el suceso que tendría lugar en el año 2020, es decir, la pandemia del covid, la que por cierto no presenció, pues falleció en octubre de 2019.

 

Ahora, las redes sociales están inundadas con información sobre esta gran configuración astral que el mismo astrólogo denominó con su apellido: la “cesta de Barbault”, conformada por los aspectos que formarán Júpiter, Urano, Neptuno y Plutón, a cuatro grados de Leo, Géminis, Aries y Acuario, respectivamente, y que dibuja en el cielo una “cesta cósmica”.

 

Entre el 19 y 21 de julio, cuando la Luna transite primero a cuatro grados de Libra y luego a cuatro grados de Escorpio, se activará con más fuerza esta “cesta”. Barbault avizoraba efectos tales como la llegada de un nuevo orden mundial.

 

El astrólogo pronosticó que para esta fecha veríamos una sociedad que realmente se cuestionará qué nos beneficia y qué nos perjudica globalmente, generando importantes transformaciones y una gran reactivación, después de un período depresivo.

 

En el marco de estos efectos, el nombre de André Barbault salta a la palestra pública, como merecido homenaje a un destacado investigador astrológico, que dejó más de 40 libros publicados, entre ellos “Tratado práctico de Astrología”, “Predecir por la Astrología”, “Ciclos planetarios y Astrología Mundial”, “El pronóstico experimental en Astrología”, y “Astrología Mundial: El gran desequilibrio planetario”.

 

Barbault fue pionero en integrar el psicoanálisis de Freud con la Astrología. Comenzó a estudiar la ciencia de los planetas a muy temprana edad: 14 años, y de manera autodidacta. En 1946 fundó el Centro Internacional de Astrología, y se dedicó al estudio sistemático de los ciclos planetarios de los planetas generacionales: Urano, Neptuno y Plutón. Creó su conocido “Indice de Concentración Planetaria”.

 

Barbault nació en 1921 bajo el signo de Libra, su nacimiento ocurrió poco después de producirse la Luna Nueva en esta franja zodiacal, aspectada por Plutón desde Cáncer, favoreciendo su inclinación a la investigación, acentuada por la presencia de Mercurio en Escorpio.

 

La vena astrológica la mueve su ascendente en Acuario, el signo de la Astrología, el visionario del zodíaco. Júpiter cerca de su Sol lo dotó de notoriedad, que hoy día se acentúa en reconocimiento a su obra.

 

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Ilustración:  Pedro González Rondón

domingo, 12 de julio de 2026

Gibran, la dulce poesía de Saturno

 


El temperamento de Capricornio suele parecer árido, calculador, estricto y emotivamente frío, sin embargo, su influjo real conlleva a muchos seres humanos a alcanzar un alto grado de espiritualidad y sensibilidad.

 

Este es el caso del escritor y poeta libanés Khalil Gibran, cuya obra destila la dulce melancolía capricorniana, una extrema sensibilidad e inspiración que llega a miles de personas en todo el mundo.

 

Tener y leer un libro de Gibran es contar con un amigo y compañero dispuesto a darte siempre paz, ánimo y momentos de reflexión y sabiduría.

 

Muy especialmente nos referiremos a su pequeña gran obra “Arena y Espuma”, un libro de aforismos, pensamientos breves y muy profundos, que en determinados momentos pueden ser el mejor consejo que podamos recibir, o simplemente, una frase que nos estimula dulcemente y nos anima en nuestro tránsito por la vida.

 

Una muy corta frase, encierra, por ejemplo, una enorme profundidad: “Sólo una vez me quedé sin palabras. Fue cuando un hombre me preguntó: ¿Quién eres?”. En otra breve reflexión escribe: “El olvido es una forma de libertad”.

 

Imaginen ante tanto derroche de ego, de orgullo, que en muchas ocasiones nos rodea o que nosotros mismos manifestamos, y nos den una reflexión tan sencilla, contundente y breve como ésta: “Ignoro la verdad absoluta, pero soy humilde ante mi ignorancia, y en ello residen mi honor y mi recompensa”.

 

Ante el sentido de la vida, o de lo que llamamos éxito o fracaso, podemos animarnos con palabras como ésta: “La importancia del hombre no reside en lo que logra, sino en lo que ansía lograr”.

 

John Lennon, unos de los Beatles, utilizó una frase de Gibran en uno de sus temas: “La mitad de lo que digo carece de significado, pero lo digo para que la otra mitad pueda llegar a ti”.

 

Así podemos enumerar muchísimas frases más, pero por ahora, concluyamos con ésta, una de las más bellas y llenas de un gran conocimiento del ser humano: “La realidad de la otra persona no está en lo que te revela, sino en lo que no puede revelarte. Por lo tanto, si quieres entender a esa otra persona, no escuches lo que dice, sino lo que calla”.

 

En Gibran, la melancolía de Saturno contrasta con el espiritual optimismo de su ascendente en Sagitario. Junto a eso, Mercurio, el astro de la comunicación., y con marcada influencia en la carta astral de un escritor, si bien está en Capricornio, que tiende a la brevedad y a la palabra puntual, forma un gran triángulo cósmico con Urano (creatividad, genialidad, vanguardismo), y con Quirón y Plutón juntos: profundidad, intensidad, dolor, consuelo, transformación…

 

La energía capricorniana es mística y está enlazada al denominado “espíritu de la Navidad”, es decir al solsticio de invierno, y por tanto a la época elegida para conmemorar la venida al mundo de Jesús, y precisamente, una de las obras de Gibran es “Jesús, el hijo del hombre”.

 

En esta obra, hay un capítulo que describe la visión de la venida al mundo de Cristo, enlazado a un momento cósmico, astrológico, determinado. Veamos:

 

“Habréis de saber que cada millón de años, el Sol, la Luna, esta Tierra y sus planetas hermanos se reúnen en fila recta, y que juntos conversan un momento. Luego se dispersan otra vez y vuelven a esperar un millón de años para volver a dialogar. No hay milagros más allá de las estaciones, pero vosotros y yo, no conocemos todas las estaciones. ¿Y qué tendría de extraño que una estación se manifestara en la forma de un hombre? En Jesús, los elementos de nuestros cuerpos y los de nuestros sueños se unieron, según la ley”.

 

Lic. Pedro González Silva / WhatsApp: +58 424 8015998 / Correo: starpetrvs@gmail.com

 

Ilustración:  Pedro González Rondón