domingo, 5 de julio de 2026

El influjo plutoniano de Mary Shelley

 



Mary Wollstonecraft Shelley invocó las energías de Plutón, muchos años antes de que este planeta fuera descubierto, pero su influjo la “poseyó” y de allí salió su inmortal obra literaria: “Frankenstein”.

 

Nos hemos dado a la tarea de investigar los momentos cósmicos presentes en los diferentes sucesos relacionados con la creación del “monstruo” de Frankenstein, y cimentar nuestra hipótesis en relación con la fuerte presencia de la energía de Plutón, astro de la muerte y de la resurrección, del mundo lúgubre, tenebroso, y a la vez de lo biológico, del principio de vida, de la clonación… de las tumbas, del subsuelo, de las grandes destrucciones y transformaciones…

 

Resulta interesante y tal vez delirante, hacer la carta astral de un ser ficticio, pero a la vez tan real, porque ya está en el inconsciente colectivo sembrado, su imagen ya nos es incluso familiar, su historia es ya mitológica, su imagen icónica.

 

Nos referimos al monstruo de Frankenstein, al que muchos llaman “Frankenstein”, cuando en realidad no tiene nombre y se le menciona por el apellido de su “creador” ficticio: Víctor Frankenstein; decimos ficticio, pues es el personaje principal de la novela, pues la verdadera madre de la criatura es Mary Shelley.

 

En el caso del monstruo, nos resultó fácil aproximarnos a la fecha y hora para calcular su carta astrológica, ya que en la misma novela se revela fecha (bastante aproximada) y hora (exacta), y por la secuencia epistolar que tiene la obra, el año, además de la ciudad, en que se le dio vida al retazo de cadáveres que era este ser inanimado.

 

De manera que el monstruo recibió la vida una “lluviosa noche” de noviembre, es posible que el día dos, del año 1792, a la una de la madrugada, en la ciudad de Ingolstadt, Alemania.

 

Interesante que las circunstancias de la creación del monstruo, coinciden con las energías presentes en el momento cósmico de ese ficticio hecho, porque es una manera de comprobar que el influjo astrológico puede guardar sincronía con nuestra mente creadora, y que aquello que “inventamos” tiene un basamento astrológico real, por lo que, aún siendo “ficticio” la energía astral está presente en forma real.

 

El monstruo recibió la vida bajo la influencia de Escorpio, y por tanto de su astro regente Plutón, vino de ser un muerto (o varios muertos armados como un rompecabezas) para renacer transformado en un nuevo ser.

 

Sabemos que los antiguos astrólogos, que no conocían a Plutón, le asignaban la regencia escorpiana a Marte, y esta influencia también está muy presente en las circunstancias violentas relacionadas con el monstruo.

 

Ahora analicemos a la “madre” de la criatura, a Mary Shelley, de la cual se conoce su hora exacta de nacimiento. Ella nació bajo el signo de Virgo, y “casualmente” el monstruo es Ascendente Virgo. Cuando se sacan las cartas astrales de los grupos familiares, generalmente el hijo tiene el ascendente en el signo solar de la madre. Allí vemos una poderosa conexión astral entre la escritora y su personaje.

 

Además, Mary Shelley tiene a Plutón en conjunción casi exacta con su Medio Cielo en Acuario, signo donde este astro se exalta, por lo que el influjo de Plutón en Shelley era muy potente, por eso decimos que la “poseyó” para escribir una obra de clara temática plutoniana.

 

Por cierto, tanto el monstruo como Mary Shelley tienen a Plutón en sus cartas astrales en Acuario, exaltado, y en este ciclo actual del planeta recorriendo la franja acuariana, ambos tendrán su “retorno” plutoniano, y es de esperar eventos que signifiquen algún evento muy significativo relacionado con la novela y su autora.

 

La escritora Mary Shelley tenía su misión de vida en Géminis, indicando la misión de escribir, de comunicar, y que interesante que cuando ella inició su obra, en unas vacaciones que compartió en Ginebra con su esposo, el escritor Percy Shelley y el poeta Lord Byron, tenía apenas 18 años y su Nodo Norte (su misión de vida) retornaba a Géminis.

 

Mary Shelley nació en Londres, sin embargo, su personaje, Víctor Frankenstein, “nació” en Ginebra, tanto en el libro, como realmente, porque fue concebido en esta ciudad, donde Shelley pasaba sus vacaciones. El monstruo nació en Ingolstadt, Alemania, porque allí quedaba la universidad a la que fue a estudiar Frankenstein y donde vivió 5 años. Por cierto, Víctor Frankenstein no era “doctor”, era estudiante de “filosofía natural”, al momento de crear al monstruo.

 

En cambio, la novela sí “nació” en Londres, al igual que su autora. Su primera edición salió en enero de 1818, cuando el Nodo Sur, el que da información de las “vidas pasadas”, de las energías ancestrales, estaba justamente en Escorpio, esas energías ancestrales son las que vivió Shelley cuando concibió y escribió su obra, y donde plasmó la poderosa influencia de Plutón en su carta astral, influencia “oculta”, pues todavía este astro no había sido descubierto.

 

Plutón fue descubierto en 1930, y un año y nueve meses después, fue estrenada la versión cinematográfica más célebre de “Frankenstein”. Si bien en 1910 se hizo un cortometraje mudo sobre la novela, fue en 1931 cuando se realiza la primera y más célebre superproducción basada en la novela de Shelley.

 

La película de Estudios Universal, dirigida por James Whales, sonora y en blanco y negro, tuvo un impacto tan grande que, a nuestro juicio, aún en nuestros días, no ha podido ser superada.

 

Si bien en el guion se cambian muchísimas cosas de la novela original, e incluso, se pica en dos la obra (Frankenstein y la Novia de Frankenstein), la misma logró sembrar en el gran público de manera indeleble, la imagen del monstruo, interpretado magistralmente por el actor Boris Karloff.

 

De allí en adelante, el monstruo es identificado de manera icónica con la imagen de 1931, y muchas sagas que se hicieron posteriormente, utilizaron esta imagen, incluso con otros actores. El monstruo se “independizó” de la novela, y comenzó a aparecer en distintas películas en las que perennemente volvía a la vida (era quemado y renacía de sus cenizas como el ave Fénix), y también aparecía junto a Drácula, el Hombre Lobo, y hasta en películas y series humorísticas.

 

En los tiempos modernos se han filmado películas de Frankenstein más ajustadas al libreto original, pero con el “defecto” de presentar un monstruo distinto, tal vez intentando lograr un personaje que se parezca al descrito en el libro, pero, de acuerdo a lo que pensamos, esta ha sido la causa del poco éxito de las versiones modernas.

 

El Frankenstein de 1931, en blanco y negro, logró la atmósfera lúgubre adecuada, y la figura del monstruo resultó inolvidable. Al igual que el monstruo, la película es escorpiana, fue estrenada en noviembre con el Sol en Escorpio, y con Plutón en Cáncer, que curiosamente, es el ascendente de Mary Shelley.

 

Por cierto, cuando Plutón fue descubierto en 1930, estaba en Cáncer, y la Luna, regente de este signo, se encontraba en Escorpio, precisamente la franja zodiacal que se le asignó a Plutón, por donde también pasaba el Nodo Sur, el de las energías ancestrales, posición también presente en la novela Frankenstein.

 

Boris Karloff, el actor que inmortalizó la imagen del monstruo de Frankenstein, tenía a Mercurio (la mente, la palabra, la mirada) en Escorpio, energía expandida con Júpiter (regente de su signo solar) en este signo, y además, su Sol en Sagitario recibía la oposición de Plutón en Géminis, por lo que la influencia plutoniana en su carta era muy marcada, lo cual se manifestó con su dedicación a la actuación en películas de terror.

 

Como vemos, al juntar todos estos hechos y personajes, encontramos las energías plutonianas muy activas, y no nos sorprendería que nuestra motivación para escribir este artículo esté guiada por la influencia de este astro, que ha llegado a Acuario, acercándose al retorno en las cartas astrales de Mary Shelley y de su “monstruo”.

 

 Lic. Pedro González Silva / WhatsApp: +58 424 8015998 / Correo: starpetrvs@gmail.com

 

Ilustración:  Pedro González Rondón

sábado, 27 de junio de 2026

El “eterno retorno” de Nietzche

 



La obra del gran filósofo Friedrich Nietzche está impregnada de una fuerte energía escorpiana; tiene la intensidad y radicalidad de Plutón, e invita a intensos procesos de metamorfosis y transformación.

 

Sin embargo, Nietzche nació bajo el “equilibrado” signo de Libra… Bueno, en realidad sabemos que este arquetipo no tiene tanto equilibrio; lo busca, y le cuesta mantenerlo, y eso lo hace bastante “existencial”.

 

Ahora bien, en el caso de Nietzche, esa intensidad escorpiana la podemos descubrir si analizamos a fondo su carta astral, donde encontramos justamente una “oposición” de su Sol en Libra, con su Plutón en Aries; he allí el porqué el elemento escorpiano está tan marcado en su obra y en sus ideas.

 

Nietzche habla del “superhombre”, el ser humano forjador de su propio destino, y hace énfasis en la búsqueda de la individualidad, de la fortaleza interna que nos diferencie, para no formar parte del “rebaño”.

 

Esa influencia es la que plasmó Hermann Hesse en su novela “Demian”, donde aquellos que tenían la “señal” no se dejaban arrastrar por el “rebaño”, y forjaban su propio destino.

 

Allí está el elemento plutoniano, el “ave Fénix” que renace de sus cenizas, el pájaro que rompe el cascarón, que para nacer tiene que destruir un mundo…

 

Nietzche llamaba a romper esquemas, sus ideas generaron conmoción; al principio nadie leía sus libros, y paradójicamente después de su muerte, vino su “renacimiento” a través de su obra, que generó un gran impacto y marcó influencia en toda una generación.

 

Nietzche tuvo ideas que rompieron moldes y esquemas moralistas, se rebeló contra el conformismo, propuso que cada ser humano creara su “propia ley” su propia moral, y dejara de lado la obediencia ciega.

 

Aquí también estaba marcada fuertemente una influencia acuariana, libre pensadora, humanista, con una muy fuerte energía de Urano, y buscando en su carta encontramos otro aspecto astrológico muy intenso, otra “oposición”, en este caso de Mercurio en Libra, con Urano en Aries.

 

Tan fuerte fue este aspecto astrológico que lo llevó al final de su vida a la locura, pero antes, plasmó sus ideas de manera brillante y vanguardista, dejando una influencia muy marcada en aquellos que han decidido no formar parte de la masa, que buscan su verdadera individualidad.

 

Nietzche planteó la importancia de las decisiones que debemos tomar cada uno en nuestras vidas, porque esas decisiones marcarán nuestro destino, que habrá de repetirse eternamente, pues tendrá un “eterno retorno”.

 

En mitología, todo transcurre en forma circular, la historia se repite una y otra vez; Nietzche consideraba que así es el destino humano, damos el primer paso y eso marcará un rumbo, y toda nuestra vida, una vez vivida, la volveremos a repetir una y otra vez, en un “eterno retorno”.

 

Y así funciona el universo: un eterno retorno, todo gira y gira, vivimos una realidad circular, vamos “avanzando”, y ¿hacia donde avanzamos?, hacia el camino del retorno, por eso el ave Fénix “renace”, para volver a morir y renacer por los siglos de los siglos…

 

Lic. Pedro González Silva / WhatsApp: +58 424 8015998 / Correo: starpetrvs@gmail.com

 

Ilustración:  Pedro González Rondón

 

domingo, 21 de junio de 2026

Ernesto Sabato y la esencia solar

 


 

En Astrología el Sol indica nuestra esencia, lo que en verdad somos, el camino que hemos de recorrer para conocernos a nosotros mismos, es nuestra alma, lo que somos cuando estamos solos y nadie nos ve, lo verdadero que hay en cada ser…

 

 

Llegar a la esencia es un largo camino, al que solo llegamos si realmente logramos un “despertar”. En este ciclo solar canceriano que acaba de iniciarse, y con el tema que estamos tocando, es oportuno citar a un gran escritor nacido bajo la franja zodiacal del cangrejo, como lo es Ernesto Sabato.

 

 

En su magistral novela “El Túnel”, llena de una impactante carga psíquico-emocional, hay un fragmento que destacamos en este espacio, pues nos da la idea que hemos señalado, en lo que respecta a la tarea de llegar a nuestra “esencia”, en ese despertar que nos permita atravesar ese túnel que nos conduzca a lo más profundo de nuestro ser.

 

 

Dice Juan Pablo Castel, artista plástico y personaje protagónico de “El Túnel”, al referirse a un cuadro suyo que formaba parte de una exposición en la que presentaba al público sus pinturas:

 

 

“… presenté un cuadro llamado Maternidad. Era por el estilo de muchos otros anteriores como dicen los críticos en su insoportable dialecto, era sólido, estaba bien arquitecturado. Tenía, en fin, los atributos que esos charlatanes encontraban siempre en mis telas, incluyendo ¨cierta cosa profundamente intelectual¨. Pero arriba, a la izquierda, a través de una ventanita, se veía una escena pequeña y remota: una mujer miraba al mar. Era una mujer que miraba como esperando algo, quizás algún llamado apagado y distante. La escena sugería, en mi opinión, una soledad ansiosa y absoluta”.

 

 

“Nadie se fijó en esta escena: pasaban la mirada por encima, como por algo secundario, probablemente decorativo. Con excepción de una sola persona, nadie pareció comprender que esa escena constituía algo esencial”.

 

 

Esa única persona que entendió la esencia de la pintura, se llamaba María Iribarne, el otro personaje en importancia de “El Túnel”, y con quien Juan Pablo Castel se obsesionó, generando una intensa trama. Pero no es la idea revelar aquí el desenlace, ni el argumento, sino llamar la atención sobre lo que provocó que Castel se “enganchara” con María, ella fue la única persona con la sensibilidad de descubrir la esencia oculta en “la ventanita” de su cuadro.

 

 

¿Cuántas personas hemos conocido a la que hayamos podido llegar a su esencia, y no a su máscara social? ¿Cuántas cosas hemos vivido sin llegar a entender su verdadero significado, y lo que representan en nuestras vidas?  ¿Hasta qué punto nos hemos quedado en la superficie? ¿Qué tanto, realmente, nos conocemos a nosotros mismos?

 

 

Son preguntas que si nos las hacemos, ya significan algo, una inquietud, un pequeño despertar, pero no suelen ser muchos los que se hagan este tipo de interrogantes, y menos, que hagan algún esfuerzo en descubrir esas respuestas, pero claro, hay un buen número que aunque es una gran minoría, viéndolos aisladamente son numerosos, y están regados por distintos lugares del mundo, y que poseen una “señal”, que los distingue energéticamente, y han emprendido ese camino por el túnel que los ha de llevar a su esencia, a su destino…

 

 

Lic. Pedro González Silva/ WhatsApp: +58 424 8015998/ Correo: starpetrvs@gmail.com

 

Ilustración: Pedro González Rondón

domingo, 14 de junio de 2026

El “agua cósmica” de Hermann Hesse





Dijo el gran escritor alemán Hermann Hesse en la introducción de su inolvidable novela “Demian”, que “cada ser humano no es tan sólo él mismo; es también el punto único, particularísimo, importante y siempre singular, en el que se cruzan los fenómenos del mundo sólo una vez de aquel modo y nunca más. Así, la historia de cada hombre es esencial, eterna y divina, y cada hombre, mientras vive en alguna parte y cumple la voluntad de la Naturaleza, es algo maravilloso y digno de toda atención”.

 

 

Eso que dijo Hesse, es, sin habérselo propuesto, la mejor descripción que pueda haberse hecho de lo que es una carta astral: “el punto único, particularísimo (…) en el que se cruzan los fenómenos del mundo, sólo una vez de aquel modo, y nunca más…”

 

 

Hesse nació bajo el signo de Cáncer, franja zodiacal que pertenece al elemento agua, de grandes turbulencias emocionales, que podemos percibir en la obra del gran escritor en forma muy marcada, especialmente en la citada novela “Demian”, como también en su célebre obra “El lobo estepario”.

 

 

Los signos de agua son los más “kármicos”, esto significa que son los más propensos a la búsqueda interna, a indagar en sus raíces, al desarrollo de la intuición y de la magia, los que afrontan más crisis existenciales y también los que finalmente logran la transmutación, por eso, en la parte de nuestra carta astral donde tengamos los signos de agua, es el área donde más tendremos que trabajar el mundo psíquico para despertar los poderes transformadores.

 

 

El agua en el lenguaje esotérico representa el subconsciente, esa parte interna de nuestra consciencia responsable de hacer realidad todo aquello que pensamos, bueno o malo; lo que nuestra mente consciente envía al subconsciente, éste último lo materializa.

 

 

Algo como esto, reflejó Hermann Hesse en “Demian”, cuando señaló que “para nacer hay que destruir un mundo”, y dejó entrever su lucha interior, cuando expresó que “tan solo quería intentar vivir aquello que brotaba espontáneamente de mí… ¿por qué había de serme tan difícil?”

 

 

El subconsciente tiene un gran poder creativo, pero obedece a las instrucciones del mundo consciente; por eso es tan importante mantener la conciencia clara, porque si dejamos al subconsciente “de su cuenta” perderemos el control de nuestras vidas.

 

 

Lic. Pedro González Silva/ WhatsApp: +58 424 8015998/ Correo: starpetrvs@gmail.com

 

Ilustración: Pedro González Rondón


domingo, 7 de junio de 2026

Energía geminiana de “La Divina Comedia”

 



El Sol transita por Géminis, buen momento para recordar al geminiano Dante Alighieri, autor del célebre poema épico “La Divina Comedia”.

 

 

Justo Géminis es el signo de los escritores, y en Dante, tales energías se manifestaron de manera brillante, y además, la peculiar energía de su planeta regente, encarnó uno de los mitos más célebres, como es el descenso de Hermes-Mercurio al Hades (Infierno), para buscar a Perséfone, la deidad raptada por Plutón.

 

 

La Divina Comedia narra el viaje del propio autor a través del Infierno, del Purgatorio y el Paraíso, simbolizando la búsqueda espiritual del ser humano.

 

 

En su obra, hace alegoría al descenso de Mercurio a ese Infierno, donde negoció con Plutón para que dejara salir a Perséfone al Olimpo; ella, hija de Zeus, tuvo la oportunidad de ir acompañada de Mercurio a pasar una temporada con su padre, y luego, escoltada de nuevo por el Dios-mensajero, regresar al Hades, junto a Plutón.

 

 

Dante Alighieri vivió un amor imposible y platónico, con una mujer a la que nunca se atrevió a hablarle, Beatriz, pero de quien escribió hermosos poemas. Su planeta Mercurio, aunque en el comunicativo Géminis, estaba escondido en el sector doceavo y además represado por Saturno, generando una timidez muy grande que lo alejó de su amada.

 

 

No obstante, volcó toda su maestría en la palabra escrita, convirtiéndose en un célebre poeta y escritor, cuya obra lo inmortalizó.

 

 

** Nuestro blog El Termómetro Zodiacal, cumple 19 años este 7 de junio. Salió a la luz por vez primera en el 2007, precisamente con el Sol transitando por Géminis.

 


** Lic. Pedro González Silva / WhatsApp: +58 4248015998 / correo: starpetrvs@gmail.com

 

** Ilustración: Pedro González Rondón

miércoles, 6 de mayo de 2026

El tiempo de la profecía

 




Se abre el portón cósmico que conduce al tiempo remoto donde los seres humanos tienen su cerebro en sincronía con el logos solar. Aquel tiempo que subsiste en otra dimensión, donde en mundos paralelos la gente lee.

 

 

 

En aquella realidad sin redes sociales y humanoides idiotizados, existen los libros, las palabras cargadas de humanidad, lejos de la fría plasticidad de la inteligencia artificial. Es el tiempo de asumir la nueva realidad; las naves están listas.

 

 

 

El zodíaco se ha desfasado y ya no rige aquel ambiente inanimado. La precesión equinoccial, la retrogradación del punto vernal, y la existencia de innumerables galaxias con planetas habitados, indican un nuevo radio de acción, nuevas interpretaciones, que se alejan del ya desgastado mundo que habíamos conocido.

 

 

 

En aquel mundo paralelo nos reencontramos con Khalil Gibran, en el momento preciso de esta configuración cósmica, y sus palabras reviven el instante del cambio vibracional contenido en su profecía:

 

 

 

“El mar que llama a todas las cosas me llama y debo embarcarme. Porque quedarse, aunque las horas ardan en la noche, es congelarse, cristalizarse y quedar atrapado en un molde. De buena gana me llevaría conmigo todo lo que hay aquí. ¿Pero cómo lo haré? Una voz no puede llevar la lengua y los labios que le dieron alas. Sólo debe buscar el éter”.

lunes, 4 de mayo de 2026

El período más laborioso de Plutón

 



Así como cuando el corazón se acelera y se intensifican sus latidos, de la misma forma Plutón actúa cuando entra en su fase de retrogradación. El astro del inframundo comenzará su retroceso este miércoles 6 de mayo, y estará así un largo período, hasta el 16 de octubre, cuando nuevamente se pondrá directo.

 

 

 

Plutón es un planeta cuyo efecto astrológico genera grandes transformaciones que se van dando en forma subterránea, oculta, y con mucha intensidad. Sin darnos cuenta, su efecto va corroyendo todo aquello que ya cumplió su ciclo, y no nos damos cuenta de que eso está ocurriendo, hasta que se produce un “derrumbe”.

 

 

 

Otra forma de manifestarse es a través de su energía explosiva, y de igual manera, primero hay una actividad subterránea que pasa inadvertida y se va acumulando, hasta que llega el momento en

donde el volcán hace erupción y provoca destrucción.

 

 

 

La energía de Plutón es destructiva, y se asocia a todo aquello que muere, pero su poder también es regenerador, y por tanto se le relaciona a un renacer, tal como el Ave Fénix, que renace de sus cenizas.

 

 

 

El movimiento retrógrado de un planeta representa sus energías interiorizadas, mientras que, al estar directo, su efecto se proyecta hacia el mundo exterior. En el caso de Plutón, el cual pasa retrógrado casi la mitad del año, su fase de retrogradación podría decirse que es redundante, porque siendo el planeta de lo subterráneo, al interiorizarse su energía lo que hace es reconcentrarse en lo más hondo de ese inframundo que gobierna.

 

 

 

Por tanto, Plutón retrógrado puede indicar la época más laboriosa de este astro, aunque paradójicamente, menos notoria, porque es cuando más intensamente está generando procesos de transformación que pasan inadvertidos, aunque no dejan de provocar una sensación de inquietud, ansiedad o conmoción, según sea el caso.

 

 

 

Cuando Plutón se ponga directo de nuevo, llegará el momento de la exteriorización de toda esa energía contenida y transformada en su ciclo de retrogradación, y será el momento del renacer del Ave Fénix; es el tiempo en que se hacen evidentes los cambios que se han ido dando en lo interno.

 

 

 

 ** Consultas con el astrólogo Pedro González Silva, por el WhatsApp: +58 424 8015998 o el correo: starpetrvs@gmail.com


Ilustración: Pedro González Rondón

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lunes, 27 de abril de 2026

La Luna de Buda ilumina el “tercer ojo”


 



La Luna en Escorpio suele ser perturbadora, de intensas emociones, de grandes “bajones” al “inframundo”, está “caída”, en mal estado cósmico.

 

 

Cuando está en su fase de llenura debería ser peor, porque se agita la marea interna, y el subconsciente se alborota dejando salir nuestros “demonios”.

 

 

Sin embargo, el Sol en Tauro genera un interesante equilibrio estelar, porque el “ojo que todo lo ve”, el ojo del Toro celeste, se despierta y hace alquimia con la Luna, que refleja la luz solar y la devuelve a esa zona del cosmos.

 

 

Es así que esa Luna Llena desde Escorpio, ilumina al ojo del Toro; claro, en realidad es un intercambio de la propia luz estelar que emana Aldebarán y el reflejo de la luz solar que nuestro satélite devuelve como un espejo.

 

 

La Luna justamente rige la glándula hipófisis, rectora de nuestra psique y ubicada a la altura de nuestro entrecejo, en el chakra del “tercer ojo”, que, en correspondencia con el gran ojo cósmico, puede iluminarse y despertarse en este tiempo.

 

 

Eso no ocurrirá de manera automática; habrá una ayuda del cielo, pero debemos aprender a sintonizarnos, como lo hizo Sidharta Gautama, quien alcanzó su nivel búdico, precisamente en una Luna Llena como ésta.

 

 

Por eso se llama la Luna Llena de Buda, y se celebra en todo el mundo el Festival del Wesak, en sintonía con este plenilunio Tauro-Escorpio, que ocurre en estos tiempos, la última semana de abril o las tres primeras semanas de mayo.

 

 

Lo que podría ser una Luna de desajuste emocional, al sintonizarnos se convierte en la gran oportunidad de hacer alquimia espiritual, elevar nuestro grado de conciencia, transmutar emociones perturbadoras, generar un proceso de renacimiento y alcanzar la iluminación, el estado de plenitud que nos lleva a un “nirvana”, a una gran paz y comunión con todo lo que nos rodea, y nos permite “ver” las cosas tal como son.

 

 

En esta ocasión, la Luna Llena de Buda ocurrirá el viernes 1 de mayo, a la 1:24 de la tarde, hora de Venezuela (17:24 hora universal).

 

 

** Consultas con el astrólogo Pedro González Silva por el WhatsApp: +58 4248015998 o por el correo: starpetrvs@gmail.com

 

 

Ilustración: Pedro González Rondón

 

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lunes, 20 de abril de 2026

El “ojo” que se abre en tiempo de Tauro


 


El disco solar ya ocupa la franja del Toro, que se corresponde con la energía estelar de Aldebarán, el “ojo que todo lo ve”, y que a su vez se corresponde con el chakra de nuestro entrecejo, el punto de la iluminación, en sincronía con la Luz universal.

 

 

Este tiempo activa fuerzas cósmicas que mueven a una vibración muy especial; Aldebarán, el gran ojo que sigue a Las Pleyades, cúmulo de estrellas de gran poder espiritual transformador, un “hogar” de grandes Maestros de Sabiduría.

 

 

Se entrelazan en Tauro la llama verde sanadora, y la llama rosa del amor universal, junto a los arcángeles Anael y Rafael. Las energías del signo están relacionadas con la constelación del mismo nombre; mientras en el signo gobierna Venus, que vibra con nuestro cuarto chakra, el del amor, en la constelación destaca el ojo del toro, Aldebarán, el ojo que sigue a las Pléyades y que se relaciona con el segundo chakra, el “tercer ojo”.

 

 

Los seres que se conecten con esta vibración vivirán momentos especiales de evolución, en un tiempo que está destinado a una transformación alquímica, que nos ayuda a elevarnos de las densas vibraciones terrenales de la tercera dimensión, a unas más sutiles, a un nuevo estado de conciencia, en la cuarta dimensión, en una realidad paralela.

 

 

 

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sábado, 4 de abril de 2026

Marte se revitaliza en Aries

 


El jueves 9 de abril a las 3:37 de la tarde, hora de Venezuela (19:37 hora universal), Marte, el astro de la acción, la guerra, la competitividad y la sexualidad, entra a Aries, que es su casa, es el signo al cual rige, y por tanto sus cualidades estarán en su mejor momento, más fuertes y mejor canalizadas.



Marte ha estado transitando por Piscis desde el pasado 2 de marzo. En este signo, su energía se vuelve un tanto difusa, y todos los procesos que tienen que ver con este planeta, se van acumulando en el subconsciente.

 

 

Es como si hay algo que nos molesta, pero no terminamos de asimilar la rabia, e incluso, aparentamos estar bien mientras vamos acumulando energías que no terminan de enfocarse hacia una acción que resuelva aquello que nos perturba.



De pronto, podemos encontrarnos actuando violentamente a la vez que no reconocemos en nosotros esa violencia y aseguramos que somos pacíficos, o de pronto, podemos estar frente a un ambiente de extraña calma y sosiego, mientras se van produciendo sucesos cargados de cierta agresividad; puede ocurrir también que las energías guerreras se vayan desarrollando de manera subterránea, mientras en la superficie todo parece estar en calma.

 

 

Pero al llegar a Aries, Marte llega a su mejor nivel. Aries es la casa de Marte, y por tanto al entrar a este signo, el planeta estará en su mejor momento; astrológicamente se dice que está en domicilio, colocando sus cualidades de acción, coraje, valentía, pasión, conquista, individualismo, competitividad y agresividad, en su punto de mayor fuerza.

 

 

Eso permitirá canalizar conscientemente el empuje de Marte, y darle mayor efectividad a su acción, con objetivos más claros y definidos, movilizando su fuerza agresiva de una manera que no haya desperdicio de energía.

 

 

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Ilustración:  Pedro González Rondón

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