Mary Wollstonecraft
Shelley invocó las energías de Plutón, muchos años antes de que este planeta
fuera descubierto, pero su influjo la “poseyó” y de allí salió su inmortal obra
literaria: “Frankenstein”.
Nos hemos dado a la
tarea de investigar los momentos cósmicos presentes en los diferentes sucesos
relacionados con la creación del “monstruo” de Frankenstein, y cimentar nuestra
hipótesis en relación con la fuerte presencia de la energía de Plutón, astro de
la muerte y de la resurrección, del mundo lúgubre, tenebroso, y a la vez de lo
biológico, del principio de vida, de la clonación… de las tumbas, del subsuelo,
de las grandes destrucciones y transformaciones…
Resulta interesante y
tal vez delirante, hacer la carta astral de un ser ficticio, pero a la vez tan
real, porque ya está en el inconsciente colectivo sembrado, su imagen ya nos es
incluso familiar, su historia es ya mitológica, su imagen icónica.
Nos referimos al
monstruo de Frankenstein, al que muchos llaman “Frankenstein”, cuando en
realidad no tiene nombre y se le menciona por el apellido de su “creador”
ficticio: Víctor Frankenstein; decimos ficticio, pues es el personaje principal
de la novela, pues la verdadera madre de la criatura es Mary Shelley.
En el caso del
monstruo, nos resultó fácil aproximarnos a la fecha y hora para calcular su
carta astrológica, ya que en la misma novela se revela fecha (bastante
aproximada) y hora (exacta), y por la secuencia epistolar que tiene la obra, el
año, además de la ciudad, en que se le dio vida al retazo de cadáveres que era
este ser inanimado.
De manera que el
monstruo recibió la vida una “lluviosa noche” de noviembre, es posible que el
día dos, del año 1792, a la una de la madrugada, en la ciudad de Ingolstadt,
Alemania.
Interesante que las
circunstancias de la creación del monstruo, coinciden con las energías
presentes en el momento cósmico de ese ficticio hecho, porque es una manera de
comprobar que el influjo astrológico puede guardar sincronía con nuestra mente
creadora, y que aquello que “inventamos” tiene un basamento astrológico real,
por lo que, aún siendo “ficticio” la energía astral está presente en forma real.
El monstruo recibió
la vida bajo la influencia de Escorpio, y por tanto de su astro regente Plutón,
vino de ser un muerto (o varios muertos armados como un rompecabezas) para
renacer transformado en un nuevo ser.
Sabemos que los
antiguos astrólogos, que no conocían a Plutón, le asignaban la regencia
escorpiana a Marte, y esta influencia también está muy presente en las circunstancias
violentas relacionadas con el monstruo.
Ahora analicemos a la
“madre” de la criatura, a Mary Shelley, de la cual se conoce su hora exacta de
nacimiento. Ella nació bajo el signo de Virgo, y “casualmente” el monstruo es Ascendente
Virgo. Cuando se sacan las cartas astrales de los grupos familiares,
generalmente el hijo tiene el ascendente en el signo solar de la madre. Allí
vemos una poderosa conexión astral entre la escritora y su personaje.
Además, Mary Shelley
tiene a Plutón en conjunción casi exacta con su Medio Cielo en Acuario, signo
donde este astro se exalta, por lo que el influjo de Plutón en Shelley era muy
potente, por eso decimos que la “poseyó” para escribir una obra de clara
temática plutoniana.
Por cierto, tanto el
monstruo como Mary Shelley tienen a Plutón en sus cartas astrales en Acuario,
exaltado, y en este ciclo actual del planeta recorriendo la franja acuariana,
ambos tendrán su “retorno” plutoniano, y es de esperar eventos que signifiquen
algún evento muy significativo relacionado con la novela y su autora.
La escritora Mary Shelley
tenía su misión de vida en Géminis, indicando la misión de escribir, de
comunicar, y que interesante que cuando ella inició su obra, en unas vacaciones
que compartió en Ginebra con su esposo, el escritor Percy Shelley y el poeta
Lord Byron, tenía apenas 18 años y su Nodo Norte (su misión de vida) retornaba
a Géminis.
Mary Shelley nació en
Londres, sin embargo, su personaje, Víctor Frankenstein, “nació” en Ginebra,
tanto en el libro, como realmente, porque fue concebido en esta ciudad, donde
Shelley pasaba sus vacaciones. El monstruo nació en Ingolstadt, Alemania,
porque allí quedaba la universidad a la que fue a estudiar Frankenstein y donde
vivió 5 años. Por cierto, Víctor Frankenstein no era “doctor”, era estudiante
de “filosofía natural”, al momento de crear al monstruo.
En cambio, la novela
sí “nació” en Londres, al igual que su autora. Su primera edición salió en
enero de 1818, cuando el Nodo Sur, el que da información de las “vidas pasadas”,
de las energías ancestrales, estaba justamente en Escorpio, esas energías
ancestrales son las que vivió Shelley cuando concibió y escribió su obra, y donde
plasmó la poderosa influencia de Plutón en su carta astral, influencia “oculta”,
pues todavía este astro no había sido descubierto.
Plutón fue
descubierto en 1930, y un año y nueve meses después, fue estrenada la versión
cinematográfica más célebre de “Frankenstein”. Si bien en 1910 se hizo un
cortometraje mudo sobre la novela, fue en 1931 cuando se realiza la primera y
más célebre superproducción basada en la novela de Shelley.
La película de
Estudios Universal, dirigida por James Whales, sonora y en blanco y negro, tuvo
un impacto tan grande que, a nuestro juicio, aún en nuestros días, no ha podido
ser superada.
Si bien en el guion se
cambian muchísimas cosas de la novela original, e incluso, se pica en dos la
obra (Frankenstein y la Novia de Frankenstein), la misma logró sembrar en el
gran público de manera indeleble, la imagen del monstruo, interpretado
magistralmente por el actor Boris Karloff.
De allí en adelante,
el monstruo es identificado de manera icónica con la imagen de 1931, y muchas
sagas que se hicieron posteriormente, utilizaron esta imagen, incluso con otros
actores. El monstruo se “independizó” de la novela, y comenzó a aparecer en
distintas películas en las que perennemente volvía a la vida (era quemado y
renacía de sus cenizas como el ave Fénix), y también aparecía junto a Drácula,
el Hombre Lobo, y hasta en películas y series humorísticas.
En los tiempos
modernos se han filmado películas de Frankenstein más ajustadas al libreto
original, pero con el “defecto” de presentar un monstruo distinto, tal vez
intentando lograr un personaje que se parezca al descrito en el libro, pero, de
acuerdo a lo que pensamos, esta ha sido la causa del poco éxito de las
versiones modernas.
El Frankenstein de
1931, en blanco y negro, logró la atmósfera lúgubre adecuada, y la figura del
monstruo resultó inolvidable. Al igual que el monstruo, la película es escorpiana,
fue estrenada en noviembre con el Sol en Escorpio, y con Plutón en Cáncer, que
curiosamente, es el ascendente de Mary Shelley.
Por cierto, cuando
Plutón fue descubierto en 1930, estaba en Cáncer, y la Luna, regente de este
signo, se encontraba en Escorpio, precisamente la franja zodiacal que se le
asignó a Plutón, por donde también pasaba el Nodo Sur, el de las energías
ancestrales, posición también presente en la novela Frankenstein.
Boris Karloff, el
actor que inmortalizó la imagen del monstruo de Frankenstein, tenía a Mercurio
(la mente, la palabra, la mirada) en Escorpio, energía expandida con Júpiter
(regente de su signo solar) en este signo, y además, su Sol en Sagitario
recibía la oposición de Plutón en Géminis, por lo que la influencia plutoniana
en su carta era muy marcada, lo cual se manifestó con su dedicación a la
actuación en películas de terror.
Como vemos, al juntar
todos estos hechos y personajes, encontramos las energías plutonianas muy
activas, y no nos sorprendería que nuestra motivación para escribir este
artículo esté guiada por la influencia de este astro, que ha llegado a Acuario,
acercándose al retorno en las cartas astrales de Mary Shelley y de su “monstruo”.
Lic. Pedro González Silva
/ WhatsApp: +58 424 8015998 / Correo: starpetrvs@gmail.com
Ilustración: Pedro González Rondón

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