domingo, 5 de julio de 2026

El influjo plutoniano de Mary Shelley

 



Mary Wollstonecraft Shelley invocó las energías de Plutón, muchos años antes de que este planeta fuera descubierto, pero su influjo la “poseyó” y de allí salió su inmortal obra literaria: “Frankenstein”.

 

Nos hemos dado a la tarea de investigar los momentos cósmicos presentes en los diferentes sucesos relacionados con la creación del “monstruo” de Frankenstein, y cimentar nuestra hipótesis en relación con la fuerte presencia de la energía de Plutón, astro de la muerte y de la resurrección, del mundo lúgubre, tenebroso, y a la vez de lo biológico, del principio de vida, de la clonación… de las tumbas, del subsuelo, de las grandes destrucciones y transformaciones…

 

Resulta interesante y tal vez delirante, hacer la carta astral de un ser ficticio, pero a la vez tan real, porque ya está en el inconsciente colectivo sembrado, su imagen ya nos es incluso familiar, su historia es ya mitológica, su imagen icónica.

 

Nos referimos al monstruo de Frankenstein, al que muchos llaman “Frankenstein”, cuando en realidad no tiene nombre y se le menciona por el apellido de su “creador” ficticio: Víctor Frankenstein; decimos ficticio, pues es el personaje principal de la novela, pues la verdadera madre de la criatura es Mary Shelley.

 

En el caso del monstruo, nos resultó fácil aproximarnos a la fecha y hora para calcular su carta astrológica, ya que en la misma novela se revela fecha (bastante aproximada) y hora (exacta), y por la secuencia epistolar que tiene la obra, el año, además de la ciudad, en que se le dio vida al retazo de cadáveres que era este ser inanimado.

 

De manera que el monstruo recibió la vida una “lluviosa noche” de noviembre, es posible que el día dos, del año 1792, a la una de la madrugada, en la ciudad de Ingolstadt, Alemania.

 

Interesante que las circunstancias de la creación del monstruo, coinciden con las energías presentes en el momento cósmico de ese ficticio hecho, porque es una manera de comprobar que el influjo astrológico puede guardar sincronía con nuestra mente creadora, y que aquello que “inventamos” tiene un basamento astrológico real, por lo que, aún siendo “ficticio” la energía astral está presente en forma real.

 

El monstruo recibió la vida bajo la influencia de Escorpio, y por tanto de su astro regente Plutón, vino de ser un muerto (o varios muertos armados como un rompecabezas) para renacer transformado en un nuevo ser.

 

Sabemos que los antiguos astrólogos, que no conocían a Plutón, le asignaban la regencia escorpiana a Marte, y esta influencia también está muy presente en las circunstancias violentas relacionadas con el monstruo.

 

Ahora analicemos a la “madre” de la criatura, a Mary Shelley, de la cual se conoce su hora exacta de nacimiento. Ella nació bajo el signo de Virgo, y “casualmente” el monstruo es Ascendente Virgo. Cuando se sacan las cartas astrales de los grupos familiares, generalmente el hijo tiene el ascendente en el signo solar de la madre. Allí vemos una poderosa conexión astral entre la escritora y su personaje.

 

Además, Mary Shelley tiene a Plutón en conjunción casi exacta con su Medio Cielo en Acuario, signo donde este astro se exalta, por lo que el influjo de Plutón en Shelley era muy potente, por eso decimos que la “poseyó” para escribir una obra de clara temática plutoniana.

 

Por cierto, tanto el monstruo como Mary Shelley tienen a Plutón en sus cartas astrales en Acuario, exaltado, y en este ciclo actual del planeta recorriendo la franja acuariana, ambos tendrán su “retorno” plutoniano, y es de esperar eventos que signifiquen algún evento muy significativo relacionado con la novela y su autora.

 

La escritora Mary Shelley tenía su misión de vida en Géminis, indicando la misión de escribir, de comunicar, y que interesante que cuando ella inició su obra, en unas vacaciones que compartió en Ginebra con su esposo, el escritor Percy Shelley y el poeta Lord Byron, tenía apenas 18 años y su Nodo Norte (su misión de vida) retornaba a Géminis.

 

Mary Shelley nació en Londres, sin embargo, su personaje, Víctor Frankenstein, “nació” en Ginebra, tanto en el libro, como realmente, porque fue concebido en esta ciudad, donde Shelley pasaba sus vacaciones. El monstruo nació en Ingolstadt, Alemania, porque allí quedaba la universidad a la que fue a estudiar Frankenstein y donde vivió 5 años. Por cierto, Víctor Frankenstein no era “doctor”, era estudiante de “filosofía natural”, al momento de crear al monstruo.

 

En cambio, la novela sí “nació” en Londres, al igual que su autora. Su primera edición salió en enero de 1818, cuando el Nodo Sur, el que da información de las “vidas pasadas”, de las energías ancestrales, estaba justamente en Escorpio, esas energías ancestrales son las que vivió Shelley cuando concibió y escribió su obra, y donde plasmó la poderosa influencia de Plutón en su carta astral, influencia “oculta”, pues todavía este astro no había sido descubierto.

 

Plutón fue descubierto en 1930, y un año y nueve meses después, fue estrenada la versión cinematográfica más célebre de “Frankenstein”. Si bien en 1910 se hizo un cortometraje mudo sobre la novela, fue en 1931 cuando se realiza la primera y más célebre superproducción basada en la novela de Shelley.

 

La película de Estudios Universal, dirigida por James Whales, sonora y en blanco y negro, tuvo un impacto tan grande que, a nuestro juicio, aún en nuestros días, no ha podido ser superada.

 

Si bien en el guion se cambian muchísimas cosas de la novela original, e incluso, se pica en dos la obra (Frankenstein y la Novia de Frankenstein), la misma logró sembrar en el gran público de manera indeleble, la imagen del monstruo, interpretado magistralmente por el actor Boris Karloff.

 

De allí en adelante, el monstruo es identificado de manera icónica con la imagen de 1931, y muchas sagas que se hicieron posteriormente, utilizaron esta imagen, incluso con otros actores. El monstruo se “independizó” de la novela, y comenzó a aparecer en distintas películas en las que perennemente volvía a la vida (era quemado y renacía de sus cenizas como el ave Fénix), y también aparecía junto a Drácula, el Hombre Lobo, y hasta en películas y series humorísticas.

 

En los tiempos modernos se han filmado películas de Frankenstein más ajustadas al libreto original, pero con el “defecto” de presentar un monstruo distinto, tal vez intentando lograr un personaje que se parezca al descrito en el libro, pero, de acuerdo a lo que pensamos, esta ha sido la causa del poco éxito de las versiones modernas.

 

El Frankenstein de 1931, en blanco y negro, logró la atmósfera lúgubre adecuada, y la figura del monstruo resultó inolvidable. Al igual que el monstruo, la película es escorpiana, fue estrenada en noviembre con el Sol en Escorpio, y con Plutón en Cáncer, que curiosamente, es el ascendente de Mary Shelley.

 

Por cierto, cuando Plutón fue descubierto en 1930, estaba en Cáncer, y la Luna, regente de este signo, se encontraba en Escorpio, precisamente la franja zodiacal que se le asignó a Plutón, por donde también pasaba el Nodo Sur, el de las energías ancestrales, posición también presente en la novela Frankenstein.

 

Boris Karloff, el actor que inmortalizó la imagen del monstruo de Frankenstein, tenía a Mercurio (la mente, la palabra, la mirada) en Escorpio, energía expandida con Júpiter (regente de su signo solar) en este signo, y además, su Sol en Sagitario recibía la oposición de Plutón en Géminis, por lo que la influencia plutoniana en su carta era muy marcada, lo cual se manifestó con su dedicación a la actuación en películas de terror.

 

Como vemos, al juntar todos estos hechos y personajes, encontramos las energías plutonianas muy activas, y no nos sorprendería que nuestra motivación para escribir este artículo esté guiada por la influencia de este astro, que ha llegado a Acuario, acercándose al retorno en las cartas astrales de Mary Shelley y de su “monstruo”.

 

 Lic. Pedro González Silva / WhatsApp: +58 424 8015998 / Correo: starpetrvs@gmail.com

 

Ilustración:  Pedro González Rondón

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