Con Haruki Murakami encontramos la belleza literaria del “vacío”, y nos damos cuenta que ese vacío existencial que reflejan sus personajes, en realidad tienen una gran vida interior.
Hemos tenido la
oportunidad de conocer un tanto la obra de este escritor japonés, nacido en Kioto, gracias al club de lectura al que estamos asistiendo en la isla de Margarita,
Venezuela, auspiciado por la librería Tecnibooks, y coordinado por el excelente
profesor Leopoldo Plaz.
Este autor combina
historias surrealistas con temas cotidianos, donde el modo de vida
contemporáneo deja traslucir ese “vacío”. Su novela más célebre se llama “Tokyo
blues”, sin embargo, nos referiremos aquí a su libro de cuentos “Después del
terremoto”, título por demás muy sensible para quienes vivimos en Venezuela.
Hemos tenido la
oportunidad de leer y comentar en nuestro club, dos de los relatos del citado
libro de Murakami: “Un ovni aterriza en Kushiro” y “Paisaje con plancha”. En
ambos, hemos encontrado el factor común de personajes que están en una crítica
etapa de sus vidas, donde la melancolía, la obstinación y el vacío se hacen
presentes.
A la vez, estos
personajes se interrelacionan con otros que llevan una vida relativamente
tranquila, cómoda, y superficial. Aquí podemos ver dos tipos de “vacío”: el de
seres que son vacíos, rutinarios, predecibles, y los que se sienten vacíos, un
vacío existencial que en realidad encierra una gran vida interior.
Murakami nació bajo
la influencia solar de un signo melancólico y solitario, como es Capricornio,
de manera que es coherente esta energía con los temas que aborda, por lo menos
con los que hemos podido conocer.
En su mapa
astrológico, posee una cuadratura con Neptuno en Libra, que además de darle
cualidades creativas extraordinarias, explica su tendencia a dejar finales algo
confusos, que quedan abiertos a la imaginación del lector, además de abordar en
ocasiones temas surrealistas.
La melancolía
capricorniana es matizada con algo de humor, especialmente humor negro o
sarcástico, gracias a la presencia de Júpiter cerca de su Sol natal.
Le podemos agregar su
destreza literaria acentuada con Mercurio y Marte en Acuario (genialidad
punzante, podríamos decir) y por otro lado la Luna junto a Urano en Géminis,
escritura genial y a la vez emotiva.
Es interesante el
título de la obra: “Después del terremoto”, porque se trata de una serie de
relatos escritos, precisamente después de un gran sismo ocurrido en la ciudad
japonesa de Kobe en 1995, donde pasó buena parte de su vida Murakami.
Ese terremoto ocurrió
un 17 de enero, poco después del cumpleaños del escritor. La obra fue publicada
por primera vez en el año 2000. Todos los cuentos hacen referencia al
terremoto, pero en ninguno hay algún personaje que lo haya vivido directamente;
sin embargo, las referencias al sismo denotan, de una u otra forma, la relación
de un hecho trágico, con el estado anímico de los protagonistas.
Los relatos del
citado libro son muy ágiles, de lectura fácil pero a la vez profunda, divertida
en medio del drama de los personajes, con muchas pistas algo misteriosas que da
pie a que el lector se haga muchas conjeturas, ideal para comentarlo en grupo,
porque cada quien puede desarrollar una idea sobre ciertos elementos del relato
que causan curiosidad y que no tienen una explicación directa.
Hakuri Murakami es un
escritor que se lee fácil y a la vez un escritor que pone a pensar al lector,
muy acorde con su Mercurio en Acuario.
Ilustración: Pedro González Rondón
