domingo, 27 de septiembre de 2026

Dane Rudhyar, padre de la Astrología Humanista


 

Durante muchos años, el enfoque de la astrología tradicional fue bastante fatalista; tanto así que hizo una división de los planetas entre benéficos y maléficos, al igual que con los aspectos o ángulos. Además, esta disciplina estaba muy enfocada en lo predictivo, y con una visión de “destino inevitable”.

 

El astrólogo francés Dane Rudhyar (1895-1985) cambió este enfoque y revolucionó a la astrología, dándole una nueva visión, con más énfasis en los aspectos psicológico y humanista de esta disciplina ancestral.

 

Rudhyar migró a Estados Unidos y fue en ese país donde desarrolló su carrera como astrólogo e impactó la astrología de tal modo, que generó una gran corriente renovadora en ese país, que se extendió al resto del mundo en el siglo XX.

 

Rudhyar, además de astrólogo, fue escritor, compositor, pintor. Su enfoque astrológico se inspiró en la obra del psiquiatra Carl Jung.

 

Su enfoque humanista se aparta del concepto de adivinar lo que va a pasar y se enfoca en que las personas entiendan “quiénes son”, su potencial, y en qué se pueden convertir. Es una astrología que procura el desarrollo de la conciencia y la responsabilidad personal.

 

Rudhyar ve la carta astral como un mandala, una representación del orden del ser, con un enfoque holístico en donde el “todo” es lo importante, en lugar de la interpretación aislada de cada planeta o aspecto.

 

En lugar de dividir los sucesos en buenos o malos, los considera como fases de un ciclo de crecimiento, y desde ese punto de vista, analiza los ciclos de los planetas entre sí (como por ejemplo las fases lunares), como un proceso dinámico de transformaciones constantes, y de igual modo lo hace con las progresiones y tránsitos.

 

Rudhyar cambia la visión de un planeta causando su efecto directamente sobre la persona como si un rayo del planeta le impactara, por la visión de la sincronicidad que establece Jung, donde el comportamiento del individuo va en sincronía con las configuraciones planetarias, tal y como establece la ley hermética: “Como arriba es abajo”.

 

Entre los libros de astrología más destacados de Dane Rudhyar tenemos: “Astrología de la personalidad”, que establece las bases de la astrología humanista y psicológica; “Las casas astrológicas” que habla de los campos de experiencia humana; “Un mandala astrológico”, sobre los símbolos sabianos de los grados, con profundo sentido psicológico y espiritual; y “La práctica astrológica” en donde habla de cómo debe abordarse la consulta astrológica.

 

El legado dejado por Rudhyar trajo al campo de la astrología a destacados investigadores de esta disciplina, que han realizado aportes y escrito libros de gran calidad conceptual, en esta disciplina; entre ellos: Howard Sasportas, Stephen Arroyo, Michael Meyer, Robert Hand, Alexander Ruperti, así como la Escuela de Astrología Psicológica de Reino Unido y los creadores del Método Huber (Bruno y Lousie Huber).

 

Mención aparte merece la astróloga Liz Green, quien profundizó en el concepto de astrología psicológica, ligándola más todavía al modelo de Carl Jung; de hecho, Green es psicoanalista junguiana, y en su obra astrológica le da una estructura práctica a la astrología psicológica moderna.

 

Pero volvamos al padre de esta tendencia astrológica, Dane Rudhyar. Lo hacemos con un fragmento de su libro: “La astrología y la psique moderna”. Veamos lo que nos dice allí:

 

“Hay astrólogos, que junto con varios tipos de médiums y milagreros, sólo se muestran demasiado deseosos de anunciar lo que va a suceder. Otros astrólogos son consultores reales y asumen la astrología como una forma de educación para hacer que el consultante aprenda a ser objetivo respecto de su vida total y tome conciencia de los ritmos básicos de su existencia como persona individual.

 

El astrólogo no puede predecir los precisos acontecimientos futuros de la vida de un individuo; si pudiera hacerlo, sería pernicioso y destructivo para la integridad de la persona.

 

La astrología le dice a usted lo que puede concretarse, no lo que ocurrirá realmente, pero justamente, porque puede revelar el orden estructural inherente al “yo” de un individuo, puede educar a éste para que afronte su vida cotidiana con orden y objetividad, o sea, en términos de su potencial, su naturaleza fundamental”.

 

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PEDRO GONZALEZ SILVA 

 

Ilustración:  Pedro González Rondón

domingo, 20 de septiembre de 2026

Tetrabiblos: La “Biblia” de la Astrología



El gran libro de la Astrología, el más influyente, considerado como la “biblia” de esta disciplina ancestral, es el “Tetrabiblos”, escrito por el gran matemático, geógrafo, astrónomo y astrólogo de la antigüedad, Claudio Ptolomeo, a mediados del siglo II DC. Es probable que haya sido escrito cerca del año 145.

 

Esta obra está compuesta de cuatro tomos, de allí su nombre en griego (cuatro libros). Ptolomeo era griego. Vivió y trabajó en Alejandría, Egipto. La importancia de su obra radica en haber sistematizado y estructurado las técnicas de la Astrología, defenderla y elevarla a nivel científico, eficazmente, en una época donde se le consideraba una superstición.

 

Es así como el Tetrabiblos convirtió a la Astrología en una ciencia respetada en Europa y Oriente Medio, y fue materia de estudio en universidades europeas en la etapa del Renacimiento, e incluso tuvo influencia en la medicina de la época.

 

Anterior al Tetrabiblos, Ptolomeo escribió su libro de astronomía “Almagesto”, que fue la base perfecta para combinarlo con el Tetrabiblos; esa obra es lo que hoy día se conoce como libro de Efemérides Planetarias, donde se calculan los movimientos de los planetas. El Tetrabiblos es el gran complemento astrológico, que estudia la influencia de los astros en nuestro planeta y en el ser humano.

 

Ptolomeo no fue el inventor de la Astrología, pero estructuró en forma lógica las tradiciones que estaban “sueltas”, caldeas, egipcias y helénicas, e hizo una defensa de esta disciplina, comparándola con la filosofía natural de Aristóteles, y logró que dejara de ser vista como una superstición de prácticas adivinatorias, mágicas y brujería.

 

Así Ptolomeo logró que la Astrología sobreviviera a la época medieval, donde al menos se le vio con tolerancia, como una ciencia, aunque inexacta, que se ciñe a las leyes naturales de la creación divina.

 

En su libro astronómico Almagesto, Ptolomeo estableció el sistema geocéntrico, en el cual se coloca a la Tierra como el centro fijo, y a su alrededor giran el Sol y los demás planetas. Más adelante, Copérnico y Galileo establecieron el sistema heliocéntrico, en el cual el Sol es el centro y nuestra Tierra y demás planetas giran en torno a él.

 

Aunque desde el punto de vista astronómico Ptolomeo estaba errado, desde el punto de vista astrológico no era así, puesto que en una carta astral se usan las órbitas simbólicas del Sol y los planetas girando alrededor de la Tierra, a lo que se llama “movimiento aparente”. Incluso, ahora contamos con el sistema topocéntrico, donde el centro es el ser humano desde el lugar donde se encuentre, para trazar las coordenadas astrológicas.

 

En lo que respecta al contenido del Tetrabiblos, el primer libro trae una defensa de la Astrología, las cualidades físicas de los planetas, las fases de la luna y los signos zodiacales.

 

El libro segundo, contiene temas de Astrología Mundial, además de fenómenos climáticos, terremotos, etc.

 

El tercer libro habla de Astrología genética, concepción, nacimiento, expectativas de vida, apariencia física, facultades mentales.

 

Y el cuarto libro trae la interpretación de la carta astral enfocada en bienes materiales, profesión, matrimonio, hijos, viajes, muerte.

 

A lo largo de la historia de la Astrología, se han escrito otras obras que aportan técnicas avanzadas, y diversos sistemas o ramas astrológicas, que enriquecen a esta maravillosa disciplina. Lamentablemente, la proliferación de redes sociales ha ayudado a banalizar esta ciencia con boberías, y algunas religiones se anclaron a las etapas anteriores al Tetrabiblos, considerando a la Astrología como brujería.

 

Pero a la vez, afortunadamente, también hay una sólida presencia de astrólogos bien preparados, profesionales, buenas escuelas, y congresos donde se exponen las técnicas y avances en el campo astrológico.

 

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PEDRO GONZALEZ SILVA 

 

Ilustración:  Pedro González Rondón

domingo, 13 de septiembre de 2026

El legado astrológico de Henri J. Gouchon

 


Henri-Joseph Gouchon (1898–1978) fue un destacado astrólogo francés (aunque nacido en Italia), reconocido principalmente por su esfuerzo en la sistematización de técnicas científicas de la Astrología en el siglo XX y por la autoría de obras de referencia fundamental para los estudiantes del área.

 

Una de sus obras más emblemáticas es su “Diccionario Astrológico”, que contiene una muy amplia variedad de términos especializados que se utilizan en Astrología y en Astronomía, un libro fundamental para astrólogos, estudiantes y aficionados de esta disciplina ancestral.

 

Así mismo, fue un gran estudioso del tema predictivo en Astrología, y de allí escribió su libro “Las previsiones futuras”, que analiza la técnica de las direcciones primarias, así como los tránsitos planetarios.

 

Gouchon fue un firme defensor de las direcciones primarias, dándoles mayor peso predictivo que a los tránsitos planetarios comunes. En las  direcciones primarias se progresan todos los planetas al mismo ritmo que el Sol, bajo el sistema de un grado (aproximado) en un año, con lo cual se logran pronósticos bastante acertados.

 

Incluso, las direcciones primarias se utilizan para rectificar horas de nacimiento; el astrólogo venezolano Antonio Polito, aplicó este sistema para rectificar la hora de la carta astral de Venezuela, con muy buenos resultados.

 

Henri Gouchon también creó el Indice de Concentración Cíclica, un método matemático enfocado en la distancia angular de los planetas lentos (desde Júpiter hasta Plutón). Este índice fue la base que utilizó posteriormente el famoso astrólogo André Barbault para desarrollar sus teorías de astrología mundial y las predicciones de los ciclos históricos del siglo XX.

 

El Índice de Concentración Cíclica (también conocido simplemente como Índice Cíclico) es una de las herramientas más innovadoras y fascinantes de la astrología mundial (la rama que estudia la política, la economía y los grandes sucesos globales).

 

Ideado originalmente por Henri Gouchon en la década de 1940 y perfeccionado después por André Barbault, este índice es básicamente un termómetro de la estabilidad o crisis del planeta.

 

Para realizar el cálculo de este índice, se toman los 5 planetas más lentos de nuestro sistema (los llamados transpersonales y sociales): Júpiter, Saturno, Urano, Neptuno y Plutón. Entre estos planetas, se pueden formar exactamente 10 parejas posibles (Júpiter-Saturno, Júpiter-Urano, Saturno-Plutón, Saturno-Neptuno, etc).

 

Se mide la distancia angular en grados (el arco del zodiaco que los separa) de cada una de esas 10 parejas en un momento exacto del año. Se suman las 10 distancias. El resultado total es un único número (en grados) que se grafica a lo largo del tiempo.

 

La línea resultante sube y baja constantemente creando ondas a lo largo de las décadas. Su lectura se basa en dos estados extremos: El Índice Baja (Concentración): Ocurre cuando el número total de grados es bajo porque los planetas están apiñados o concentrados en una misma zona del cielo (muchas conjunciones). Astrológicamente, esto se interpreta como períodos de grandes crisis mundiales, guerras, tensiones geopolíticas o recesiones económicas.

 

El Índice Sube (Dispersión): Ocurre cuando el número total de grados es alto porque los planetas están muy separados y distribuidos a lo largo del zodiaco. Esto se traduce en fases de estabilidad, reconstrucción, paz, avances científicos y prosperidad global.

 

 

Es interesante estudiar cada pareja, pues por ejemplo Júpiter y Saturno generan nuevos modelos de sociedad; Saturno y Neptuno muestra los ciclos de los modelos políticos comunistas o de ortodoxia religiosa; Saturno y Plutón los grandes capitales, etc.

 

 

Aunque Gouchon sembró la idea original, el astrólogo francés André Barbault la llevó al estrellato al notar una precisión histórica impresionante: La Primera y Segunda Guerra Mundial coincidieron exactamente con los puntos más bajos del gráfico en la primera mitad del siglo XX.

 

 

La crisis de 2020-2022 (marcada por la pandemia mundial y fuertes tensiones geopolíticas) coincidió matemáticamente con un desplome profundo del índice.

 

A partir de 2026, el índice empieza a dibujar una marcada tendencia hacia arriba, alcanzando un pico de alta dispersión planetaria hacia finales de la década (el período conocido en la comunidad astrológica como la Cesta de Barbault), lo que teóricamente augura años de fuertes reestructuraciones y un nuevo despertar para la humanidad.

 

Lic. Pedro González Silva

WhatsApp: +58 4248015998 / Correo: starpetrvs@gmail.com

Ilustración: Pedro González Rondón

domingo, 6 de septiembre de 2026

La vida misteriosa de Bram Stoker


 

Bram Stoker publicó su novela más exitosa, “Drácula” en 1897, cuando tenía 50 años de edad. Nació en 1847, un 8 de noviembre, en Irlanda, y suena lógico decir que era nativo de Escorpio, justamente el signo que se asocia a lo misterioso, lo oculto, y a la muerte.

 

Stoker tuvo una vida llena de misterios, pues muchas de las cosas que se le atribuyen, no fueron comprobadas, como por ejemplo su participación en una célebre orden esotérica: “Dorado Amanecer”, a la que perteneció también el célebre ocultista Aleister Crowley.

 

A Stoker le llamaba mucho la atención las leyendas del folclore irlandés, de duendes y vampiros, y se interesó en temas como los viajes astrales, la egiptología y la alquimia. Nació con una extraña enfermedad que lo tuvo los primeros siete años de su vida en cama, y se acostumbró a vivir enclaustrado.

 

Escribió su obra más célebre bajo otro título, en principio “El no muerto”, pero luego se decidió por Drácula, al conocer al personaje histórico que tenía ese nombre, y del cual hablaba Lord Byron en una de sus obras, y tomando en cuenta el significado sangriento de ese apelativo.

 

Aunque Drácula es el vampiro más famoso, anteriormente habían sido publicados dos relatos de vampirismo: “El vampiro” de John Polidori” y “Carmilla” de Joseph Sheridan Le Fanu.

 

Existe una “historia natural de los vampiros”, que más allá del mito, tiene bases históricas que se entretejen con leyendas populares, de países como Rumania, Hungría, Alemania, Inglaterra y otros. Pandemias como la peste negra, azotaron esas localidades, ocasionando gran cantidad de muertos, y muchos contagiados fueron enterrados vivos pues se creía que habían muerto.

 

Se realizaron exhumaciones donde se encontró que cadáveres se habían movido dentro de sus féretros y presentaban escoriaciones en sus manos por tratar de salir de las tumbas, y de allí surgió la leyenda de los “no muertos”, los “Nosferatu”, los vampiros…

 

Hay una serie de características que identifican a los vampiros, de acuerdo a los relatos sobre el tema, y especialmente en lo narrado en “Drácula”, como que los no muertos no proyectan sombra, su reflejo no se ve en los espejos, sus poderes los adquieren en la noche y los pierden en el día, por lo que de día se ocultan en algún féretro, no mueren aunque necesitan chupar sangre para revitalizarse, sólo se les puede matar clavándoles una estaca en el corazón, y se espantan mostrándoles la Biblia, una hostia consagrada, o una ristra de ajos.

 

La novela “Drácula” está escrita en forma de diario personal, con la presencia de varios personajes que tienen esa costumbre de escribir diarios, y los relatos de cada diario se entrecruzan, dando curso a la trama de la novela.

 

Los diarios más destacados que llevan esta historia a lo largo del libro, son los de Jonathan Harker, el doctor Seward, Mina Harker, y Lucy Westenra. El doctor Van Helsing es un personaje muy destacado, pero él no escribe, sino que los demás hablan de él, en la mayoría de los casos. Drácula, por supuesto no lleva diario, todos hablan de él, es el personaje lúgubre y misterioso, sólo en una ocasión aparece una carta de él, enviada a Jonathan Harker,

 

En la literatura antigua, los relatos eran abundantes en descripciones, y cada escena era narrada con profusión de detalles; en la actualidad la tendencia es a reducir ciertas descripciones e ir al grano de la trama.

 

Dentro de los misterios que rodearon a Stoker, está el rumor de su muerte por sífilis (enfermedad venérea regida, por cierto, por la energía escorpiana), aunque oficialmente, la causa de su muerte fue un infarto. Murió el 20 de abril de 1912; cinco días antes, se había hundido el Titanic.

 

Lic. Pedro González Silva / WhatsApp: +58 424 8015998 / Correo: starpetrvs@gmail.com

 

Ilustración:  Pedro González Rondón