Bram Stoker publicó su novela más exitosa, “Drácula” en 1897, cuando tenía 50 años de edad. Nació en 1847, un 8 de noviembre, en Irlanda, y suena lógico decir que era nativo de Escorpio, justamente el signo que se asocia a lo misterioso, lo oculto, y a la muerte.
Stoker
tuvo una vida llena de misterios, pues muchas de las cosas que se le atribuyen,
no fueron comprobadas, como por ejemplo su participación en una célebre orden
esotérica: “Dorado Amanecer”, a la que perteneció también el célebre ocultista
Aleister Crowley.
A Stoker
le llamaba mucho la atención las leyendas del folclore irlandés, de duendes y
vampiros, y se interesó en temas como los viajes astrales, la egiptología y la
alquimia. Nació con una extraña enfermedad que lo tuvo los primeros siete años
de su vida en cama, y se acostumbró a vivir enclaustrado.
Escribió
su obra más célebre bajo otro título, en principio “El no muerto”, pero luego
se decidió por Drácula, al conocer al personaje histórico que tenía ese nombre,
y del cual hablaba Lord Byron en una de sus obras, y tomando en cuenta el
significado sangriento de ese apelativo.
Aunque
Drácula es el vampiro más famoso, anteriormente habían sido publicados dos
relatos de vampirismo: “El vampiro” de John Polidori” y “Carmilla” de Joseph Sheridan
Le Fanu.
Existe una
“historia natural de los vampiros”, que más allá del mito, tiene bases
históricas que se entretejen con leyendas populares, de países como Rumania,
Hungría, Alemania, Inglaterra y otros. Pandemias como la peste negra, azotaron
esas localidades, ocasionando gran cantidad de muertos, y muchos contagiados
fueron enterrados vivos pues se creía que habían muerto.
Se
realizaron exhumaciones donde se encontró que cadáveres se habían movido dentro
de sus féretros y presentaban escoriaciones en sus manos por tratar de salir de
las tumbas, y de allí surgió la leyenda de los “no muertos”, los “Nosferatu”,
los vampiros…
Hay una
serie de características que identifican a los vampiros, de acuerdo a los
relatos sobre el tema, y especialmente en lo narrado en “Drácula”, como que los
no muertos no proyectan sombra, su reflejo no se ve en los espejos, sus poderes
los adquieren en la noche y los pierden en el día, por lo que de día se ocultan
en algún féretro, no mueren aunque necesitan chupar sangre para revitalizarse,
sólo se les puede matar clavándoles una estaca en el corazón, y se espantan
mostrándoles la Biblia, una hostia consagrada, o una ristra de ajos.
La novela
“Drácula” está escrita en forma de diario personal, con la presencia de varios
personajes que tienen esa costumbre de escribir diarios, y los relatos de cada
diario se entrecruzan, dando curso a la trama de la novela.
Los
diarios más destacados que llevan esta historia a lo largo del libro, son los
de Jonathan Harker, el doctor Seward, Mina Harker, y Lucy Westenra. El doctor
Van Helsing es un personaje muy destacado, pero él no escribe, sino que los
demás hablan de él, en la mayoría de los casos. Drácula, por supuesto no lleva
diario, todos hablan de él, es el personaje lúgubre y misterioso, sólo en una
ocasión aparece una carta de él, enviada a Jonathan Harker,
En la
literatura antigua, los relatos eran abundantes en descripciones, y cada escena
era narrada con profusión de detalles; en la actualidad la tendencia es a
reducir ciertas descripciones e ir al grano de la trama.
Dentro de
los misterios que rodearon a Stoker, está el rumor de su muerte por sífilis
(enfermedad venérea regida, por cierto, por la energía escorpiana), aunque
oficialmente, la causa de su muerte fue un infarto. Murió el 20 de abril de
1912; cinco días antes, se había hundido el Titanic.
Lic. Pedro González Silva / WhatsApp: +58
424 8015998 / Correo: starpetrvs@gmail.com
Ilustración: Pedro
González Rondón


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