martes, 21 de junio de 2022

Comienza el ciclo de Cáncer

 


El Sol acaba de entrar a Cáncer este martes 21 de junio. Se activa este ciclo zodiacal que llega con el solsticio de verano, el día más largo del año en la latitud norte de nuestro planeta.

 

Cuando el Sol recorre esta franja del zodíaco, predomina en el ambiente el elemento agua, que prevalece en nuestra conducta durante este tiempo. El agua se asocia a caracteres emocionales, sensibles, sentimentales, susceptibles, psíquicos e intuitivos, y todas estas cualidades estarán activadas con mucha intensidad.

 

Será un tiempo de lágrimas a flor de piel, de nostalgia, de introspección, un tiempo en el cual debemos medir no sólo lo que decimos, sino la forma cómo lo decimos, para no herir susceptibilidades.

 

Los signos de agua son los más “kármicos”, esto significa que son los más propensos a la búsqueda interna, en ese mundo subconsciente donde se almacenan los recuerdos, el pasado, aquellas cosas que nos marcan emocionalmente y que pueden aflorar de un momento a otro en busca de resolver asuntos que hemos dejado pendientes.  

 

Los signos de agua, o aquellas personas que tienen mucha influencia del elemento agua, son los que afrontan más crisis existenciales y también los que finalmente logran la transmutación, por eso, en la parte de nuestra carta astral donde tengamos los signos de agua, es el área donde más tendremos que trabajar nuestro mundo psíquico para despertar nuestros poderes transformadores y superar nuestro “karma”, que es fundamentalmente emocional.

 

El agua representa el subconsciente, esa parte de nuestra consciencia responsable de hacer realidad todo aquello que pensamos, bueno o malo; lo que nuestra mente consciente envía al subconsciente, éste último lo graba, y después lo materializa.

 

El subconsciente tiene un gran poder creativo, pero obedece a las instrucciones del mundo consciente; en este tiempo donde la energía del agua está tan marcada, el subconsciente adquiere gran potencia.

 

En un momento como éste, debemos estar alerta para no dejarnos arrastrar por las emociones y controlar nuestros pensamientos, para que estos sean productivos, y podamos utilizar esta gran fuerza que está en el ambiente a nuestro favor.

 

Con la entrada del Sol a Cáncer, se renueva el ambiente al recibir con más intensidad la luz del astro rey. Esta etapa se relaciona con Juan el Bautista, y resulta interesante el simbolismo de este momento, pues el bautismo se realiza vertiendo agua sobre la cabeza de aquel que es bautizado.

 

La Luna, regente de Cáncer, moviliza el agua, lo podemos ver en las mareas, como suben en Luna Llena y se retiran en Luna Nueva; de igual forma, la Luna mueve nuestra marea interna, pues estamos constituidos en un 75% de agua.

 

En Luna Llena tenemos nuestra marea interna al máximo, mal utilizada provoca agresividad, arrebatos emocionales y hasta actos de locura, pero cuando se sabe canalizar su energía a través del autocontrol y la meditación, podemos lograr actos de magia.

 

En nuestra carta astral, el astro asociado a nuestro mundo psíquico‑emocional es justamente la Luna, y ésta es fluctuante; ella afecta las mareas, que suben o bajan de acuerdo a las fases lunares. Por eso nosotros, que estamos constituidos en un 75% de agua, tenemos altas y bajas emocionales.

 

De esta forma, si nos quedamos a merced de nuestras fluctuaciones emocionales, muchas cosas que logramos cuando estamos alegres y tenemos por tanto pensamientos positivos, después las echamos a perder cuando nos viene un bajón emocional.

 

Así que debemos esmerarnos en que nuestros pensamientos se mantengan en un nivel constante, sin dejarse afectar por las fluctuaciones emotivas; así estemos exaltados o decaídos emocionalmente, debemos hacer un esfuerzo en mantener pensamientos de éxito permanentemente.

 

La Luna marca el temperamento del signo Cáncer, representado por el cangrejo, animal que dentro de su fuerte caparazón esconde una suave y delicada piel. Así como el cangrejo camina de lado y hacia atrás, de igual forma los cancerianos o personas con mucha influencia de este signo, suelen no ser frontales, van con mucha cautela en pos de su objetivo, rodeándolo y observándolo hasta que llegue el momento preciso de actuar.

 

Cáncer es un signo de mucha tenacidad, que no descansa hasta tanto no haya logrado la meta que se trazó, tarda quizás en alcanzarla por esta razón de que avanza sinuosamente, lo que le puede ocasionar que esté durante largo tiempo en busca de un determinado objetivo, pero paradójicamente, una vez que logra esa meta, parece que no le dura mucho el entusiasmo.

 

Como buen hijo de la Luna, Cáncer es variable, suele tener momentos de mucha exaltación, para después pasar a estados de profundo decaimiento. Es un signo nostálgico, que vive en el pasado, sumergido en un mundo de emociones.

 

No es casual llamar a Cáncer el signo de la maternidad, si observamos que la Luna se asocia a la fertilidad y que el ciclo lunar está íntimamente ligado al ciclo menstrual de la mujer.

 

Muchos de los pertenecientes a este signo, tienen facultades psíquicas y pueden practicar la psicometría, es decir, pueden obtener impresiones vívidas de acontecimientos pasados en relación con objetos y lugares; esta facultad da una cualidad única a la memoria de Cáncer.

 

Ilustración: Pedro González Rondón

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