El reciente eclipse de Luna ocurrido en Piscis,
establece energías propicias para hablar de una de las películas más poéticas,
y por tanto más piscianas de la historia del cine, como es “El lado oscuro del
corazón”.
La Luna alberga nuestra sensibilidad, y en Piscis se
exalta; tal estado cósmico es indispensable en el lenguaje poético, donde la
inspiración, el amor, lo sublime, forman parte esencial, y aún más en el cine,
que es regido por Neptuno.
En esta película argentina, destacan las figuras del
actor Darío Grandinetti, nacido precisamente bajo el signo de Piscis, y que
encarna a un poeta que se gana la vida vendiendo sus poemas en las calles.
Así como en Luna Llena (y justo cuando se produjo el
eclipse), el Sol se halla en el signo opuesto, en este caso Virgo, destaca en
esta película el escritor y poeta Mario Benedetti, nacido precisamente bajo la
zona zodiacal de la Virgen, pues muchos de sus poemas forman parte del libreto
de esta gran película, y él mismo aparece en ella.
Se trata de una película argentina, filmada en este
país y su vecina Uruguay, dirigida por el cineasta argentino Eliseo Subiela, y
en donde además de los poemas del uruguayo Benedetti, también se cuentan poemas
de los argentinos Oliverio Girondo, y Juan Gelman.
El personaje principal de la película fue bautizado
con el nombre de uno de los poetas citados: Oliverio, quien vive en Buenos
Aires, y se enamora de una prostituta que trabaja en un bar de Montevideo, por
lo que Oliverio viaja en ferry frecuentemente a la capital uruguaya para ir al
bar y poder ver a Ana (actriz Sandra Ballesteros), la prostituta a la que ama,
y a quien le recita poemas, que ella escucha, primero con cierta actitud de
burla, pero después termina enamorándose.
Oliverio le dice a Ana (con un poema de Girondo):
“…no me es posible, ni tan siquiera imaginar, que
pueda hacerse el amor más que volando…” Y ella le responde recitándole sus
tarifas, como si se tratara de pasajes de avión.
Luego Oliverio acude a Benedetti, y le dice a Ana:
… mi estrategia es en cambio
más profunda y más simple
mi estrategia es que un día cualquiera
no sé cómo ni sé
con qué pretexto
por fin me necesites…
Y Ana le contesta: “Mario Benedetti, Táctica y
Estrategia”.
Oliverio se sorprende de que Ana lea poesía y le dice:
“… y seguro que también lees a Onetti”. Y ella, ya impaciente, le presiona a
concretar la cita, que recuerde que está en un burdel.
A medida que avanza la película, Ana se va enamorando.
A la vez, la película describe otros procesos que vive Oliverio, sus diálogos
con “la muerte”, su necesidad de subsistir, de madurar, entre otras cosas, pero
siempre el amor y la poesía en primer plano.
Veamos fragmentos de algunos poemas que se recitan en
la película. Mario Benedetti tiene una aparición en este film, sale en el bar,
recitando en alemán, un poema a otra prostituta. Uno de los poemas más hermosos
que de él se utilizan, es este:
…No te quedes inmóvil
al borde del camino
no congeles el júbilo
no quieras con desgana
no te salves ahora
ni nunca
no te salves
no te llenes de calma
no reserves del mundo
sólo un rincón tranquilo…
También es célebre su poema que inicia así: “Tengo una
soledad tan concurrida, tan llena de recuerdos y de rostros de vos…”
Aquí tenemos un fragmento de uno de los poemas de
Oliverio Girondo que aparecen en la película:
…Los nervios se me adhieren al barro
A las paredes
Penetran en la tierra
Se esparcen por el aire
Hasta alcanzar el cielo…
También hay varios poemas del poeta Juan Gelman, de
los cuales les colocamos aquí este, que es nuestro favorito, y que es recitado
en uno de los viajes en ferry de Oliverio…
…Yo no sabía que no tenerte
Podía ser dulce como nombrarte para que vengas
Aunque no vengas
Y no haya sino tu ausencia…
Lic. Pedro González Silva / WhatsApp: +58 4248015998 / Correo: starpetrvs@gmail.com

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