miércoles, 6 de mayo de 2026

El tiempo de la profecía

 




Se abre el portón cósmico que conduce al tiempo remoto donde los seres humanos tienen su cerebro en sincronía con el logos solar. Aquel tiempo que subsiste en otra dimensión, donde en mundos paralelos la gente lee.

 

 

 

En aquella realidad sin redes sociales y humanoides idiotizados, existen los libros, las palabras cargadas de humanidad, lejos de la fría plasticidad de la inteligencia artificial. Es el tiempo de asumir la nueva realidad; las naves están listas.

 

 

 

El zodíaco se ha desfasado y ya no rige aquel ambiente inanimado. La precesión equinoccial, la retrogradación del punto vernal, y la existencia de innumerables galaxias con planetas habitados, indican un nuevo radio de acción, nuevas interpretaciones, que se alejan del ya desgastado mundo que habíamos conocido.

 

 

 

En aquel mundo paralelo nos reencontramos con Khalil Gibran, en el momento preciso de esta configuración cósmica, y sus palabras reviven el instante del cambio vibracional contenido en su profecía:

 

 

 

“El mar que llama a todas las cosas me llama y debo embarcarme. Porque quedarse, aunque las horas ardan en la noche, es congelarse, cristalizarse y quedar atrapado en un molde. De buena gana me llevaría conmigo todo lo que hay aquí. ¿Pero cómo lo haré? Una voz no puede llevar la lengua y los labios que le dieron alas. Sólo debe buscar el éter”.

lunes, 4 de mayo de 2026

El período más laborioso de Plutón

 



Así como cuando el corazón se acelera y se intensifican sus latidos, de la misma forma Plutón actúa cuando entra en su fase de retrogradación. El astro del inframundo comenzará su retroceso este miércoles 6 de mayo, y estará así un largo período, hasta el 16 de octubre, cuando nuevamente se pondrá directo.

 

 

 

Plutón es un planeta cuyo efecto astrológico genera grandes transformaciones que se van dando en forma subterránea, oculta, y con mucha intensidad. Sin darnos cuenta, su efecto va corroyendo todo aquello que ya cumplió su ciclo, y no nos damos cuenta de que eso está ocurriendo, hasta que se produce un “derrumbe”.

 

 

 

Otra forma de manifestarse es a través de su energía explosiva, y de igual manera, primero hay una actividad subterránea que pasa inadvertida y se va acumulando, hasta que llega el momento en

donde el volcán hace erupción y provoca destrucción.

 

 

 

La energía de Plutón es destructiva, y se asocia a todo aquello que muere, pero su poder también es regenerador, y por tanto se le relaciona a un renacer, tal como el Ave Fénix, que renace de sus cenizas.

 

 

 

El movimiento retrógrado de un planeta representa sus energías interiorizadas, mientras que, al estar directo, su efecto se proyecta hacia el mundo exterior. En el caso de Plutón, el cual pasa retrógrado casi la mitad del año, su fase de retrogradación podría decirse que es redundante, porque siendo el planeta de lo subterráneo, al interiorizarse su energía lo que hace es reconcentrarse en lo más hondo de ese inframundo que gobierna.

 

 

 

Por tanto, Plutón retrógrado puede indicar la época más laboriosa de este astro, aunque paradójicamente, menos notoria, porque es cuando más intensamente está generando procesos de transformación que pasan inadvertidos, aunque no dejan de provocar una sensación de inquietud, ansiedad o conmoción, según sea el caso.

 

 

 

Cuando Plutón se ponga directo de nuevo, llegará el momento de la exteriorización de toda esa energía contenida y transformada en su ciclo de retrogradación, y será el momento del renacer del Ave Fénix; es el tiempo en que se hacen evidentes los cambios que se han ido dando en lo interno.

 

 

 

 ** Consultas con el astrólogo Pedro González Silva, por el WhatsApp: +58 424 8015998 o el correo: starpetrvs@gmail.com


Ilustración: Pedro González Rondón

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