domingo, 18 de octubre de 2020

Escorpio, de lo más bajo a lo más alto

 


El jueves 22 de octubre a las 7:01 de la noche, hora venezolana (23:01 hora universal), entra el Sol al signo de Escorpio, y activa sus cualidades esenciales durante un mes, hasta el 21 de noviembre.

 

Dentro de esas cualidades esenciales de Escorpio, está, como una de las más importantes, la evolución. La energía escorpiana favorece grandes transformaciones en nuestras vidas, que nos llevan a transitar un camino cada vez más elevado.

 

Y es por eso que Escorpio está representado por tres animales que simbolizan este proceso evolutivo.

 

La serpiente, que se arrastra por la tierra y tiene que ver con el grado más bajo de evolución; el escorpión, que logra levantarse del suelo, pero se aferra a bajas pasiones como la venganza, y el águila, que remonta el vuelo hasta lo más alto y que tiene gran alcance en su visión, y se asocia a las energías más elevadas de este signo.

 

Esta visión escorpiana llega a lo más profundo, investiga, se sumerge en los misterios hasta descubrirlos, aunque pocas veces los revela.

 

Escorpio se asocia a la muerte, que no es el fin de la vida, sino de un estilo de vida; marca el fin de un ciclo, y un renacimiento.

 

En el período de Escorpio tenemos la oportunidad de soltar los apegos, aceptar los cambios luego de un período de “crisis”; es tiempo de perdonar, limpiar, soltar, para emprender el nuevo camino ligero de cargas.

 

Plutón, el planeta regente de Escorpio, es el que destruye y nos deja el terreno limpio para que luego podamos construir lo nuevo.

 

Escorpio representa la fuerza del deseo que mueve montañas, él nos enseña que nada es imposible si de verdad lo deseamos con intensidad, y también nos enseña a callar, porque cuando de verdad deseamos algo hay que callarlo para resguardar energías que nos permitan tener una mente poderosa para visualizar y concretar lo que de verdad queremos.

 

La enseñanza de Dios a través del arquetipo escorpiano, es el del nuevo nacimiento, que ya no es de carne, sino de espíritu.

 

Escorpio es un signo de agua y por tanto predomina en él la emotividad. Es un signo fijo, lo que le da mucha persistencia, obstinación y tendencias obsesivas; es el signo de lo oculto.

 

Las personas con mucha influencia escorpiana son reservadas, con mucha capacidad de observación e investigación, aparentemente frías pero muy susceptibles; en ellas, la procesión va por dentro, es un signo que da temperamentos posesivos y controladores.

 

En tiempos de Escorpio todo muere para volver a la tierra; este final de las manifestaciones visibles de la naturaleza da al signo su sentido: la destrucción que precede a la regeneración.

 

Ilustración: Pedro González Rondón

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sábado, 10 de octubre de 2020

Luna Nueva de paz y guerra

 


Mercurio entra en su movimiento retrógrado este martes 13 de octubre a las 9 de la noche, hora de Venezuela (01:00 hora universal del 14 de octubre), y junto con el ambiente tenso generado por poderosas “cuadraturas” planetarias, será el preámbulo energético en el que se producirá una Luna Nueva fuera de lo común.

 

La Luna Nueva que se producirá el viernes 16 de octubre a las 3:32 de la tarde, hora venezolana (19:32 hora universal), se dará en Libra, signo de la paz, la conciliación, los acuerdos y la justicia.

 

No obstante, las configuraciones planetarias que estarán activas al momento de esta Luna Nueva, distan mucho de ser armónicas; marcan un período de fuertes tensiones, conflictos y falta de acuerdos.

 

Ya sabemos que en lo que respecta a Mercurio en su fase de retrogradación, los procesos de comunicación se entorpecen; además, este astro estará en Escorpio, en donde la información queda oculta, aunque, por otro lado, favorece el desarrollo de investigaciones que lleguen hasta el fondo de las cosas. Mercurio estará retrógrado hasta el 3 de noviembre.

 

Por cierto, el 3 de noviembre serán las elecciones presidenciales en EEUU que iniciarán con Mercurio retrógrado, y que se pondrá directo en el transcurso del día. Algo similar ocurrió en noviembre del 2000 cuando ganó la presidencia por vez primera George W. Bush. Los resultados no se conocieron sino una semana después, tras reconteo de votos en el estado de Florida.

 

En esta ocasión, además de Mercurio, también Marte estará retrógrado en el día de la elección, que promete estar al máximo de tensión y confrontación.

 

Pero volvamos al momento presente; al producirse la Luna Nueva, habrá una muy poderosa configuración planetaria que puede generar un ambiente de gran tensión.

 

La Luna Nueva (es decir el Sol junto a la Luna desde Libra) estará en oposición a Marte, que está retrocediendo en Aries. Una “oposición” ocurre cuando los astros están uno frente a otro en signos opuestos (en este caso Libra y Aries), y genera una especie de forcejeo. Aries con su planeta regente ocupándolo, está muy activado y su energía es guerrera, en contraposición a las cualidades conciliadoras del signo de la balanza.

 

Marte, cuyas energías virulentas se están acumulando debido a su fase de retrogradación, estará a su vez en “cuadratura” (contacto astrológico de mucha discordancia), con Júpiter, Plutón y Saturno a la vez, todos ellos en Capricornio, y que igualmente están en otra “cuadratura” con la Luna Nueva en Libra.

 

Todos esos contactos que se forman en esta Luna Nueva, forman en el cielo una figura astrológica denominada “cuadratura en T” o “T cuadrada”, y que es una especie de cruz a la que le falta uno de sus brazos; en todo caso, es un contacto planetario de muchísima fuerza, que tiende a situaciones conflictivas y discordantes.

 

No obstante, como pequeño aliviadero, está la posición de la Luna Nueva en Libra, cuya energía puede servir de canal diplomático en medio de grandes confrontaciones, aunque difícil pensar en acuerdos con Mercurio, el astro de la comunicación, retrocediendo.

 

El período que abarca desde este mismo momento en que escribo este artículo (10 de octubre) hasta por lo menos el 19 del mismo mes, tendrá la “temperatura planetaria” en su nivel más alto y tenso; pero además, como todo esto ocurre en medio de una Luna Nueva, sus efectos pueden extenderse durante todo un mes, hasta el siguiente novilunio que ocurrirá el 15 de noviembre.

 

Ilustración: Pedro González Rondón

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sábado, 3 de octubre de 2020

Plutón avanza...

 


Plutón es el planeta que se relaciona con las grandes transformaciones que se van dando en forma subterránea, oculta, y con mucha intensidad. Sin darnos cuenta, su efecto va corroyendo todo aquello que ya cumplió su ciclo, y no nos damos cuenta de que eso está ocurriendo, hasta que se produce un “derrumbe”.

 

Otra forma de manifestarse es a través de su energía explosiva, y de igual manera, primero hay una actividad subterránea que pasa inadvertida y se va acumulando, hasta que llega el momento en donde el volcán hace erupción y provoca destrucción.

 

La energía de Plutón es destructiva, y se asocia a todo aquello que muere, pero su poder también es regenerador, y por tanto se le relaciona a un renacer, tal como el Ave Fénix, que renace de sus cenizas.

 

En la mitología griega Plutón es Hades, que gobierna el inframundo. Su poder transformador queda plasmado en la historia del secuestro de Perséfone (que se convertiría en su esposa), cuyo nombre original era Core, una deidad virginal, y que fue secuestrada por Hades y llevada al inframundo.

 

En el mundo subterráneo, Core se transformó en Perséfone, reina de los muertos; sin embargo, Hades, para complacer a Deméter, madre de Core, y por intermediación de Hermes, el mensajero de los Dioses, Hades permitió que Perféfone se transforme de nuevo en Core para pasar la mayor parte del tiempo con su madre en el mundo de la luz, pero reservó tres meses del año para que ella, como Perséfone, habite el inframundo junto a su esposo Hades.

 

Este mito tiene que ver precisamente con la cualidad más destacada de Plutón: la transformación, el morir y el renacer. Bien podría asociarse estos dos conceptos (morir y renacer) a las dos fases en las que este planeta se encuentra durante el año: directo (avanzando en el zodíaco) o retrógrado (desplazándose hacia atrás en la rueda zodiacal).

 

El movimiento retrógrado de un planeta representa sus energías interiorizadas, mientras que al estar directo, su efecto se proyecta hacia el mundo exterior. En el caso de Plutón, el cual pasa retrógrado casi la mitad del año, su fase de retrogradación podría decirse que es redundante, porque siendo el planeta de lo subterráneo, al interiorizarse su energía lo que hace es reconcentrarse en lo más hondo de ese inframundo.

 

Por tanto, Plutón retrógrado puede indicar la época más laboriosa de este astro, aunque paradójicamente, menos notoria, porque es cuando más intensamente está generando procesos de transformación que pasan inadvertidos, aunque no dejan de provocar una sensación de inquietud, ansiedad o conmoción, según sea el caso.

 

Cuando Plutón se pone directo, llega el momento de la exteriorización de toda esa energía contenida y transformada; es el momento del renacer del Ave Fénix, es el tiempo en que se hacen evidentes los cambios que se han ido dando en lo interno, es el momento en que Perséfone sube y renace como Core, es el momento en que el volcán hace erupción, y así se va dando permanentemente el ciclo del morir y el renacer.


Este domingo 4 de octubre, Plutón inicia su movimiento directo; el planeta estaba retrogradando desde el pasado 25 de abril, es decir,  5 meses y nueve días retrogradando, y ahora avanzará en el zodíaco, hasta que de nuevo vuelva a retrogradar el 27 de abril de 2021.

 

En este nuevo ciclo de Plutón avanzando, podremos, primero que nada, tomar conciencia de todo aquello que se ha transformado en nuestro interior, y luego podremos actuar en concordancia para hacer efectivo ese cambio y provocar un renacimiento; en lo colectivo, es el momento en que se pueden hacer evidentes las transformaciones que se han venido dando y las cuales no habían aflorado a la luz pública.

 

Nos toca estar atentos y no dejar pasar la oportunidad de aprovechar para bien este renacimiento, porque si bien en lo interno podemos vivir cambios potenciales, los podemos dejar pasar, y si eso ocurre, esa energía “volcánica” se irá acumulando y se manifestará como enfermedad, resentimiento o frustración.


Ilustración: Pedro González Rondón

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sábado, 26 de septiembre de 2020

¿Octubre predestinado?

 


Si hay algún punto en la carta astral que nos permita hablar de hechos predestinados, ese punto es el Nodo Lunar Norte, que nos lleva a un aprendizaje, a una misión, nos empuja hacia un camino que debemos transitar, y nos conecta con oportunidades y eventos que nos van llegando de manera predestinada, para que nosotros los aprovechemos, o los dejemos pasar, de acuerdo a nuestro libre albedrío.

 

El destino consiste en actuar en el momento oportuno, y si lo hacemos, el destino se hace ineludible, pero si dejamos pasar el momento, habremos perdido la oportunidad de avanzar hacia ese aprendizaje que está en nuestro destino, y que igual llegará, pero en un tiempo más largo; es así como “todo lo que ocurre está escrito en el cielo, pero no todo lo que está escrito en el cielo ocurre”, es cuestión de saber aprovechar el momento, de acuerdo a nuestro libre albedrío.

 

Como dijimos, el punto astrológico que da luces sobre nuestra misión y aprendizaje, es el Nodo Lunar Norte, que actualmente recorre el signo de Géminis. Una manera de estudiar los efectos de este punto energético, es a través de los sucesos que involucran a personalidades públicas.

 

En este sentido hemos encontrado una curiosa coincidencia entre dos personalidades que en estos momentos parecen tener una conexión marcada por el destino; uno de ellos es el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, y el otro es Juan Guaidó, reconocido por más de 50 países como presidente interino de Venezuela.

 

Esta coincidencia es que el Nodo Lunar Norte de ambos está en Géminis, uno muy cerca del otro; y en especial, el Nodo Lunar de Guaidó está exactamente junto al Sol de la carta astral de Trump.

 

Si vemos esto desde el punto de vista astrológico, encontramos que no es casual la estrecha alianza que tienen ambos personajes; al contrario, es un hecho marcado por el destino, en total sincronía con el ciclo que marca este punto energético y que entrelaza en algún punto, la misión que cada uno de ellos, tiene en su vida.

 

Y como en este momento el Nodo Lunar Norte transita por Géminis y se va acercando a la zona exacta donde lo tienen Trump y Guaidó, podemos prever que ese punto donde se entrelazan ambos destinos, ambas misiones, está por llegar, y es de esperar que active la posibilidad de sucesos en común para ambos personajes, que pueden definir el rumbo de sus vidas, y como son personajes que representan a su vez a dos países, también están involucrados los destinos de esas dos naciones, es decir, EEUU y Venezuela.

 

Por eso es un hecho predestinado, que el gobierno de Donald Trump haya sido el principal sostén del mandato interino de Guaidó, y lo que pueda lograr este último, depende en un porcentaje muy alto, del apoyo que le dé y de las acciones que tome el primero.

 

Pero a la vez, el destino de Trump está enlazado a la efectividad de sus actos en el caso venezolano, y en buena medida, lo que pueda lograr, el impacto que puedan tener en su país estas acciones, puede significar el mejor impulso para su reelección, y es que además, la llegada del Nodo Norte a donde lo tiene Trump, coincide también con el día de las elecciones norteamericanas, por lo que esa elección también está tocada por el destino, que favorece al actual mandatario.

 

Pero antes de esa elección, en el mes de octubre, el Nodo Lunar Norte coincidirá simultáneamente sobre Trump y Guaidó, y será por tanto, un excelente ciclo para estudiar el efecto que este punto del destino tendrá sobre ambos personajes; por eso nos preguntamos si el mes de octubre se presenta como “predestinado” para estos dos líderes y sus respectivos países.

 

Si nos guiamos por lo que está pasando en septiembre, todo parece indicar que ese ciclo predestinado se ha estado activando, por lo que podemos prever que en octubre, al acercarse más el Nodo Lunar Norte a ambos líderes, la activación de este destino se irá intensificando.

 

Nosotros, desde el punto de vista astrológico, observamos, y nos toca estudiar “en vivo” los efectos de este punto del destino; no nos quedamos en conceptos escritos en libros y tratados, es importante experimentar, observar, comprobar “en vivo” cómo funciona esto. Octubre, noviembre y diciembre serán ideales para este propósito.

 

Todo esto coincide con la gran conjunción de Júpiter y Saturno que pasará de Capricornio a Acuario en diciembre, y que marca el inicio de un nuevo ciclo mundial cuyas energías serán propicias para la renovación a fondo de las estructuras políticas, institucionales, legales y sociales en todo el planeta.

 

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sábado, 19 de septiembre de 2020

Tiempo de Sol en “caída”


El martes 22 de septiembre, a las 09:32 de la mañana, hora venezolana (13:32 hora universal), entra el Sol a Libra, y comienza la segunda mitad del año astrológico con la llegada del equinoccio de otoño.


Así como el equinoccio de primavera (entrada del Sol en Aries) marca el inicio del año nuevo astrológico, el equinoccio de otoño (ingreso del astro rey a Libra) indica que entramos en la segunda mitad del año astral.


La primavera de Aries representa la fuerza del ego, de la individualidad, mientras que el otoño de Libra nos trae el declive del “yo”, y el momento es propicio para ceder parte de nuestra personalidad en función de relacionarnos armónicamente con otras personas.


 Algunos se darán cuenta de que el otoño en esta fecha es en la latitud norte, mientras que en el sur se produce la primavera; esto es cierto desde el punto de vista climático, pero aquí se trata de las energías internas que se mueven en cada ser humano, y para todos, estemos en el norte o en el sur, se despierta nuestro “otoño interno”, que es el declive del ego.


El Sol en Libra pierde sus cualidades esenciales y se coloca en una posición que astrológicamente se llama “caída”, y que indica que el ego, el centro de nosotros mismos, se debilita en este tiempo, para dar paso a que los demás sean el foco de atención, que sintamos en carne propia el hecho de que sólo interactuando con otras personas, podemos realizarnos plenamente como seres humanos.


El tiempo de Libra es ideal para fortalecer relaciones con las demás personas, de equilibrar la balanza y que nuestros deseos personales no vayan en perjuicio de los otros; es momento de recordar que nuestros derechos terminan donde empiezan los de nuestros semejantes, y es bueno reflexionar sobre el hecho de que en nuestras vidas, las cosas que necesitamos, dependen de otros seres humanos, y que solos no podemos funcionar en este mundo.


Libra es un signo existencial, que necesita mantener un delicado equilibrio para sentir que las cosas fluyen bien, y cualquier desarmonía lo desequilibra.


El Sol debilitado en esta franja zodiacal llama a la reflexión sobre la existencia humana, nos hace ver más allá de nosotros mismos, nos torna un tanto indecisos porque nos hace entender que tenemos que tomar en cuenta todas las opiniones, nos ayuda a comprender, nos enseña a compartir, y nos hace sentir que para estar completos necesitamos a otras personas.


Asimismo, Libra se asocia a la justicia, por lo que energéticamente es un ciclo favorable para enmendar situaciones que van contra los derechos colectivos.


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sábado, 12 de septiembre de 2020

Sanar en Luna Nueva

El jueves 17 de septiembre, a las 7:01 de la mañana, hora de Venezuela (11:01 hora universal), se produce la Luna Nueva en Virgo.

La Luna Nueva ocurre cuando nuestro satélite entra en conjunción con el Sol; en esa fase la Luna no se ve y su influjo en la psique humana disminuye; así como bajan las mareas, también en nuestro organismo (constituido en un 75% de agua) baja nuestra “marea”.

El resultado de esto es que nuestro mundo subconsciente se aquieta, y por tanto, la conciencia, que es nuestra energía solar, adquiere más claridad.

En Virgo, la fase de Luna Nueva, que de por sí nos da una mente más despejada de turbulencias emocionales, favorece una mayor capacidad de análisis y observación, ayuda a discernir mejor, a distinguir lo bueno de lo malo, lo verdadero de lo falso, nos permite ver mejor los detalles, y tomar decisiones en forma práctica, racional y lógica.

Las energías de Virgo se asocian a procesos de sanación, tanto física, mental como espiritual, por lo que esta Luna Nueva puede favorecer toda intención que tengamos a favor de una vida más saludable, ya sea recuperarnos de una dolencia, o mantener y elevar nuestra fuerza vital.

Los astros son parte del lenguaje de Dios, es un alfabeto celeste. No es que la Luna Nueva tenga poder sanador por sí misma, como no lo tiene ningún otro astro; todo el poder proviene de Dios, y él nos habla de diversas maneras, y una de ellas es a través de las configuraciones planetarias.

Si hay algo que necesitemos sanar, oremos, pongamos nuestra mente en el Creador, y confiemos en su voluntad. La Luna Nueva en Virgo sólo nos habla de un momento propicio, de una sincronía entre lo que necesitamos y lo que puede ocurrir.

Esta sincronía puede manifestarse como un deseo por tener un estilo de vida más saludable, por atender alguna dolencia a la que no le hemos hecho caso, a deshacernos de resentimientos que nos enferman o a darle un sentido a nuestra vida que nos dé mayores satisfacciones espirituales, conectándonos con aquello en donde podamos servir a los demás, y sentir que tenemos un propósito, una razón de ser.

Es importante la relación que existe entre el Sol y la Luna; esta relación es la que provoca las fases lunares: Luna Nueva, Cuarto Creciente, Luna Llena y Cuarto Menguante.

La Luna Nueva, conjunción de nuestro satélite con el Sol, marca un nuevo ciclo lunar mensual, cuyas energías podemos aprovechar en nuestra vida cotidiana. Los días previos a la Luna Nueva, son excelentes para visualizar nuestras más inmediatas aspiraciones, a fin de darles la fuerza necesaria para que se materialicen en el transcurso del nuevo ciclo, si esto está alineado a la voluntad de Dios.

La Luna Nueva ocurre cuando nuestro satélite y el Sol coinciden en el mismo signo y en el mismo grado de ubicación en esa franja zodiacal; es el momento en que la Luna no se ve, está oscura.

En la Luna Nueva, el Sol predomina sobre la Luna, y así la conciencia domina al subconsciente, por tanto tenemos mayor claridad mental, es un momento en que las emociones están controladas por la mente y nos perturban menos, y podemos tomar decisiones más racionales y menos impulsivas, esto favorece que podamos ver las cosas como son realmente y no detrás del velo de nuestro mundo emocional.

Al tener mayor claridad mental, tenemos más fuerza psíquica para visualizar nuestras metas y deseos con una imagen clara y definida, lo que ayuda a que tales metas y deseos puedan concretarse.

Para que estos deseos puedan manifestarse, en primer lugar deben estar alineados a la voluntad divina, y en segundo lugar, es necesario tomar acciones que favorezcan la realización de tales deseos; por ejemplo, no podemos pedir salud, si nuestro estilo de vida no es saludable. Tenemos que actuar de manera coherente con aquello que deseamos.

Al entregar nuestro deseo a la voluntad de Dios, sabemos que no podemos pedir algo que dañe a terceras personas o que nos perjudique a nosotros mismos. Tampoco estaríamos alineados a la voluntad divina si pedimos algo que vaya en contra del libre albedrío de las demás personas.

En cuanto a tomar acciones que vayan en dirección del logro de nuestros deseos, el Cuarto Creciente es el momento en que las energías estelares aumentan y todo aquello que con esfuerzo estamos realizando comienza a crecer, a surgir; es el momento de mayor empuje, de más acción.

El día de Cuarto Creciente es bueno hacer alguna acción física que signifique un primer paso hacia el logro de aquello que nos hemos propuesto lograr.

La Luna Llena es el tiempo de mayor plenitud e iluminación; el Sol se enfrenta a la Luna. Podemos lograr un equilibrio entre nuestro mundo consciente e inconsciente y trabajar la expansión de la conciencia. Ese día debemos meditar, relajar la mente, soltarla, elevarla, y esperar que nos vengan ideas que nos enrumben hasta el logro de nuestro deseo, ideas que pueden ser un mensaje directo de Dios para cada uno de nosotros.

Meditar no es lo mismo que visualizar; aquí no se trata de ver la imagen de lo que deseamos, aquí se trata de entregar nuestra mente a Dios, dejar que fluya el vacío para que llegue la iluminación. Con la meditación alcanzamos una luz en el camino; de manera natural nos llegan las respuestas y tenemos mayor claridad en nuestros objetivos.

El Cuarto Menguante nos da la perspectiva de lo que vamos a cosechar; es el impulso final, el proceso de culminación de una etapa. Podemos ir preparándonos para obtener los primeros resultados de aquello que deseamos, o tal vez el logro total de nuestro deseo esencial, o incluso hasta algo mejor de lo que pedimos. Es importante la fe que tengamos en el poder infinito de Dios y que lo que pidamos, sea conforme a su voluntad.

Luego, volverá la fase de Luna Nueva, un ciclo que se cierra y otro que inicia; podría ser oportunidad para que se manifieste aquello que hemos pedido, o por lo menos, ver los primeros resultados.

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sábado, 5 de septiembre de 2020

Marte retrógrado: “Soltar el control…”


El planeta Marte iniciará su movimiento retrógrado el próximo 9 de septiembre, a partir de las 6:15 de la tarde, hora de Venezuela (22:15 hora universal), y estará así hasta el 13 de noviembre a las 08:36 de la noche, hora de Venezuela (0:36 hora universal del 14 de noviembre).

Al retroceder Marte, su energía se reconcentra y puede causar un efecto de “olla de presión”, que en cualquier momento estalla. Es posible que esa cualidad agresiva se contenga por un tiempo, y después busque una forma abrupta de desencadenarse, pero también puede canalizarse de forma tal que genere cambios importantes en nuestra forma de hacer las cosas y nos lleve a experimentar nuevos rumbos en la vida.

En esta ocasión, el retroceso de Marte se produce en Aries, que es una buena posición cósmica, porque es su domicilio, y por tanto, las energías del planeta están en su punto óptimo. El retroceso de Marte en su propia casa, puede indicar un momento propicio para acumular fuerzas que luego pueden ser canalizadas eficazmente para alcanzar un objetivo que requiere de coraje, iniciativa, fuerza y determinación.

Las cualidades de Marte se manifiestan en nuestra forma de hacer las cosas en la práctica, cómo nos comportamos, cómo actuamos, nuestras características de acción física; y eso sin dejar de lado que nuestros actos, son movidos por nuestros pensamientos.

Marte al retroceder, de alguna manera está frenando ese ímpetu de acción; el punto es de qué forma lo frena. Si quedamos sujetos a lo externo, es decir, a sentir que las circunstancias externas nos están frenando, entonces esta energía que pugna por manifestarse se va reconcentrando, y generando estrés, rabia o resentimiento, y cuando se produce el estallido, puede manifestarse con una acción violenta, o con una manifestación en nuestra salud.

Pero si canalizamos esta “represión” de la energía marciana, y la conectamos con nuestra mente, nuestra inteligencia, impidiendo que sea el instinto básico el que nos domine, podemos utilizar esta fuerza interna para recargarnos y buscar nuevas estrategias de acción, revisar en qué estamos fallando cuando hacemos las cosas, explorar nuevos caminos y alternativas, en lugar de sentirnos paralizados y con una sensación de impotencia.

Por supuesto que para drenar la energía en el plano físico, lo mejor es el deporte, las caminatas y la respiración profunda, y eso nos ayudará a tener la mente más clara y calmada, para poder autoevaluarnos, y desarrollar nuestra estrategia de cambio o reestructuración en nuestras futuras acciones.

Recordemos que “retrogradación” es el movimiento hacia atrás de los planetas por los signos del zodiaco, y como los signos se miden en grados, cuando los planetas retroceden, se dice que retrogradan.

Este retroceso no es real, sino una ilusión óptica; nuestra Tierra en ciertos momentos sobrepasa a los otros astros, y entonces se ven como si retrocedieran.

Pero a la vez que no es real, por otra parte sí lo es; y es así porque energéticamente nos influye, y además, desde el punto de vista de la rueda zodiacal, es algo real que los astros que retrogradan: van hacia atrás en la rueda zodiacal, porque esa rueda, llamada eclíptica, se acelera y deja atrás al planeta.

El efecto del planeta retrógrado lo podemos catalogar como una ilusión, pero al fin y al cabo, podemos preguntarnos: ¿De qué lado está lo ilusorio y de qué lado está lo real?

El mundo que vemos es nuestra realidad, pero ya sabemos que desde el punto de vista cuántico, es una ilusión, que aquello que vemos como sólido es en realidad un compendio de átomos y moléculas vibrando.

Un astro en retroceso nos conecta con nuestro mundo interno, aparentemente ilusorio, mientras que “afuera” está lo real, lo tangible, que se acopla al movimiento de avance de los planetas, pero, ¿quién dice que ese mundo tangible no sea lo verdaderamente ilusorio? Realmente nos movemos entre dos “realidades”; una es el mundo objetivo, externo (que se puede asociar al movimiento directo de los planetas), y otro es el mundo interno, subjetivo, que lo asociamos al movimiento retrógrado de los astros.

Los planetas en retrogradación nos pueden conectar con ese mundo interno y hacernos evadir un tanto de nuestro mundo “tangible”, pero a la vez, en ese viaje interior, obtenemos nuevos recursos para luego plasmarlos en actos concretos en nuestra “realidad externa”.

Marte en retroceso nos quita dominio de nosotros mismos y nos lleva a actuar como “otros”, eso es lo que podemos llamar “soltar el control” y dejar que la voluntad superior actúe a través de nosotros, para luego concientizarla e individualizarla, cuando nos toque emprender los nuevos retos que tendremos por delante en el mundo exterior.

En lo que respecta a la influencia colectiva que puede traer esta retrogradación de Marte, debemos tener especial atención al proceso electoral presidencial en Estados Unidos, porque el día de los comicios el astro rojo estará todavía retrógrado, en medio de una batalla electoral muy intensa.

Marte rige la casa 4 de EEUU, que se relaciona con la idiosincrasia de su pueblo, con su territorio, sus raíces´, sus ancestros,  su historia, y todos esos significados estarán muy removidos, bajo el dominio de un planeta guerrero, colérico en muchos casos, impulsivo.

Las elecciones de EEUU serán el 3 de noviembre, y 10 días después Marte volverá a avanzar, para exteriorizar todas esas energías represadas. Estaremos pendientes de sus efectos.

Ilustración: Pedro González Rondón

  
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